Participate Translate Blank profile picture
Image for Samantha Cristoforetti: "Hay que recuperar la confianza"

Samantha Cristoforetti: "Hay que recuperar la confianza"

Published on

Editors PickFeminismoSisters of EuropeImpactImpact Home

Samantha Cristoforetti, 41 años, es la primera mujer italiana que ha viajado al espacio y posee el récord de la misión ininterrumpida más larga entre los astronautas europeos. Antes, trabajó como ingeniera y piloto del ejército del aire italiano.

¿Por qué se hizo astronauta?

Samantha Cristoforetti: Era mi sueño desde pequeña, por lo que fue una decisión fácil de tomar. Cuando se presentó la oportunidad, supe enseguida que iba a aprovecharla.

Alt text
© Daniela Sala

Ha trabajado en ámbitos tradicionalmente reservados a los hombres tales como el ejército, la aviación y la aeronáutica. Como mujer, ¿a qué dificultades ha tenido que enfrentarse a lo largo de su carrera?

No sabría señalar unas dificultades concretas o unos momentos de mi carrera que reflejen una desigualdad de género. Si paso revista a las diferentes etapas de mi carrera, no veo realmente qué habría podido ser diferente si hubiera sido un hombre. Pero esa no es la tónica general, mi experiencia es quizá atípica. Es difícil extraer conclusiones generales de una historia particular. Observar y analizar los fenómenos generales es cosa de los que trabajan con las estadísticas.

Dicho esto, me gustaría precisar una cosa: no creo que el género sea algo neutral… y no creo que sea razonable pensarlo. Probablemente hubo personas que, consciente o inconscientemente, facilitaron mi ascenso, y seguro que otras me pusieron obstáculos en el camino, pero no tengo ninguna manera de saberlo. En ningún caso quiero hacer de menos la lucha a la que muchas mujeres hacen referencia, [creo simplemente que] cada una vivimos nuestras propias experiencias.

Alt text
© Daniela Sala

Según usted, ¿cuáles son las cualidades esenciales que se necesitan para llegar a ser astronauta?

Es difícil de decir, todos somos diferentes. Si me comparo con mis compañeros, me doy cuenta de que todos tenemos personalidades diferentes. Algunos son muy sociables y yo, en cambio, soy muy introvertida. Ser introvertido no es un obstáculo. En cambio, ser tímido sí lo es. Hay que ser ambicioso sin dejar de ser serio. Hay que estar dispuesto a trabajar en equipo y a dejar de lado el interés personal por el buen funcionamiento del grupo sin mostrarse demasiado altruista, pues en ese caso no se pueden alcanzar los objetivos que se han fijado. De modo general, hay que ser curioso y capaz de desarrollar competencias diversas y variadas. No es una profesión adecuada para gente que quiere estar a la cabeza de un campo concreto. Creo que ninguno de nosotros pudiera pretender conseguir un Premio Nobel fuera de la astronáutica. A todos nos gusta probar cosas nuevas y concebir teorías tanto como ponerlas en práctica. Valoramos tanto la parte intelectual como la parte física. La particularidad y la belleza de esta profesión reside en la diversidad de tareas, pero todas ellas forman parte de una 'rutina' profesional.

"Es importante ser humilde cuando tienes éxito, e indulgente con uno mismo cuando no es el caso".

Es la primera mujer italiana en ir al espacio y ostenta el récord de la mujer astronauta que ha permanecido más tiempo en una misión espacial. ¿Qué se siente? ¿Son logros o es solo el principio?

Yo quería ser astronauta, no la primera mujer astronauta italiana [en ir al espacio]. No pensé: 'Si otra mujer ya lo ha hecho, haz otra cosa'. Es como un sueño, un sueño que parecía irrealizable, y para el que las circunstancias tuvieron que jugar a mi favor. Espero que ese aspecto haya quedado claro en mi libro. He intentado realmente poner de relieve la suerte que he tenido de poder realizar mi sueño.

Para mí es importante ser honesta en este punto, porque no es raro escuchar ideas falsas sobre las carreras brillantes… Cuando las analizamos, tendemos a creer que esos ejemplos de éxito son resultado de un talento especial o de una fórmula secreta. Muchos periodistas preguntan cuáles son esos secretos, pero, al margen del talento y del trabajo, está simplemente el factor suerte. ¿Quién sabe cuántas personas de mi generación habrían podido ser buenos astronautas europeos? Pero somos seis. Si me hubiera roto una pierna durante el proceso de selección, hoy no estaría aquí. ¡Hay tantas cosas ajenas a nuestra voluntad! A menudo nos creemos el mito de que somos nosotros los que creamos nuestro destino; es algo que nos motiva cuando somos jóvenes. Pero cuando crecemos y maduramos, esa misma creencia es puesta a menudo a prueba por las circunstancias. Es importante ser humilde cuando tienes éxito, e indulgente con uno mismo cuando no es el caso.

Alt text
© Daniela Sala

BIOGRAFÍA DE SAMANTHA CRISTOFORETTI:

Abril de 1977: Samantha Cristoforetti nace en Milán y crece en Trentino-Alto Adigio (o Tirol del Sur).

Mayo del 2009: Cristoforetti es elegida como astronauta por la Agencia Espacial Europea.

23 de noviembre del 2014: Cristoforetti y la tripulación de la Expedición 42/43 despegan a bordo de la nave espacial rusa Soyuz. Regresan el 11 de junio del 2015, después de haber estado gravitando alrededor de la Tierra en la Estación Espacial Internacional durante 199 días.


Ha pasado 200 días en el espacio. ¿Hay algo de la Tierra que haya echado en falta?

¡A parte de una ducha, no!

¿Cómo ha gestionado el miedo y la soledad?

Cuando estás allí arriba, nunca estás solo. Somos seis astronautas, pero no te sientes encerrado. Al contrario, la Estación Espacial Internacional es realmente grande y es muy fácil tener un poco de intimidad cuando lo necesitas. La situación te recuerda un poco a la facultad: siempre estás con alguien. No hay lugar para la soledad en esta experiencia. Para el miedo tampoco. No nos hemos encontrado en situaciones realmente críticas, excepto en el caso de la falsa alarma por una fuga de amoniaco. Pero, desde el principio, no nos sentimos en peligro.

¿Qué ha sido lo más difícil: convertirse en astronauta o convertirse en mamá?

No lo sé. Creo que hay que desmarcarse de esas 'clasificaciones' de las experiencias propuestas por los periodistas. En la vida real, las cosas no se viven de esa manera. No hay experiencias más importantes que otras, o éxitos que cuentan más. Cada cosa contribuye igual en nuestro recorrido.

"Yo quería ser astronauta, no la primera mujer astronauta italiana".

Lee también: "Emma: 'Necesitamos chalecos amarillos del feminismo'"

Cuando era más joven, ¿tenía ídolos o modelos?

No tuve ídolos ni he tenido pósters en mi habitación, solo galaxias, una nave espacial y aviones. Las únicas celebrities en las paredes de mi habitación eran la tripulación del Challenger, cuyos miembros murieron todos en 1986. Era una forma de honrar su memoria. No he idealizado nunca a nadie… quizá porque considero que, en el fondo, todos somos iguales: todos tenemos nuestras fuerzas y nuestras flaquezas. Sin embargo, estaba bastante obsesionada con Star Trek y las historias de ciencia ficción en general. Creo que han contribuido mucho a mi pasión por el espacio cuando era pequeña, y a mi interés por esta profesión una vez ya adulta. Todas esas fantasías jugaron un papel importante en la construcción de mi sueño.

¿Es usted feminista? ¿Qué significa para usted «ser feminista»?

No me considero feminista, pues creo que esa palabra transmite la idea de activismo por una causa, por ejemplo, la mejora de la condición de las mujeres en general y no de un individuo en particular. Y eso nunca me ha gustado por muchas razones. Hay un momento en el que hay que elegir sobre qué queremos concentrar nuestra energía. Dicho esto, no tengo ninguna intención de poner distancia entre el 'mundo' feminista y yo, eso sería como morder la mano que me da de comer. Si pude lograr esas cosas en mi vida, fue gracias a hombres y mujeres feministas que lucharon por ello.

¿Cree que las desigualdades entre hombres y mujeres son un problema en Italia? ¿Cuál es el principal obstáculo al que tienen que enfrentarse las mujeres italianas?

Creo que este tema sobrepasa mis competencias. No quiero quedar como una experta que no soy. Opino que lo ideal es opinar sobre un tema cuando uno lo domina.

Pero por haber pasado la mitad de mi vida en Italia y la otra mitad en el extranjero, creo poder afirmar que existen diferencias. Todos los países no son iguales frente a la paridad hombre-mujer. La presencia de mujeres en la vida pública, por ejemplo, varía mucho de un país a otro. Muchos países están 'mejor' que Italia en ese aspecto, pero otros muchos están peor. En cuanto a las razones que explican el fenómeno, las desconozco. Supongo que se trata de una mezcla compleja de factores históricos, culturales y económicos.

Alt text
© Daniela Sala

Lee también: "Italie: le féminisme comme un cri d'alerte"


HISTORIA DE LOS DERECHOS DE LAS MUJERES EN ITALIA

Junio de 1946: Aprobación del derecho al voto femenino en Italia (referéndum institucional que proclama la República). 21 mujeres son elegidas a la Asamblea Constituyente.

Mayo de 1978: Se legaliza el aborto.

Agosto de 1981: Se prohíbe de manera oficial el crimen de honor y el 'matrimonio forzoso' después de una violación.


En Twitter, se define como «europea de nacionalidad italiana». ¿Qué significa para usted ser europea?

Tuve la oportunidad de vivir en otros sitios de Europa durante periodos largos y en esos momentos nos damos cuenta que, como europeos que somos, compartimos una identidad común. Es difícil de explicar, es algo que se siente. Cuando estamos con europeos fuera de Europa, tenemos la impresión de tener puntos en común. Para mí, todos somos seres humanos, y esa es la primera dimensión, la más importante de nuestra identidad. Luego hay una segunda dimensión, «la identidad europea». Y por último, está la identidad nacional, que puede estar muy arraigada en la persona. Creo también que, en Italia, tenemos un sentido bastante pronunciado de la identidad regional. Cuando apoyamos al equipo de fútbol local, nadie pone en duda el hecho de que somos italianos, y mucho menos europeos. Tendríamos que ser conscientes de esa identidad y estar orgullosos, pero en el buen sentido de la palabra, no como una forma de denigrar a las demás identidades. Somos portadores de una historia muy larga, de muchos siglos, y hemos tenido una influencia importante sobre el resto del mundo, tanto para bien como para mal. Podemos aferrarnos a esa identidad que compartimos.

"No me considero feminista".


• Diferencia salarial entre hombres y mujeres: 5,3 % (Eurostat, 2016) .

• Representación política: 35.7 % de los diputados son mujeres (World Bank, 2018).


¿Qué piensa del aumento del populismo y del desinterés por los temas medioambientales?

No creo que ambos temas estén directamente relacionados. Lo que he podido constatar es un escepticismo alarmante hacia los especialistas en temas que nos conciernen. Hay también una tendencia a poner en tela de juicio las instituciones y a la comunidad de expertos en determinados ámbitos. Hay que recuperar la confianza. Los esfuerzos se deberían hacer probablemente en los dos sentidos. Declaraciones del tipo: 'La gente que no confía en la ciencia es estúpida y tiene que ser educada' no resuelven nada. Hay que entender que para formarse una opinión, los ciudadanos de a pie confían en una serie de elementos que hay que tener en cuenta, por ejemplo, los valores. Podemos demostrar que un fenómeno ha sido probado pero, si va en contra de los valores de la persona, la idea será rechazada.

¿Cómo se ve Europa desde el espacio?

A primera vista, parece minúscula. Te das cuenta de que es pequeña comparada con los demás continentes. También vemos una actividad humana intensa, sobre todo por la noche, cosa que no se puede ver por el día. Por la noche, las luces y las formas se resaltan, y los contornos dibujados por las costas son particularmente visibles. Desde luego, como europea, me siento unida emocionalmente al continente. Eso despierta una dimensión histórica y literaria en mí, como un sentido épico propio de Europa. Supongo que todos los astronautas tienen ese sentimiento hacia su lugar de origen.

Diario di un’apprendista astronauta es la autobiografía de Samantha Cristoforetti, publicado en Italia por la editorial La Nave di Teseo. En Alemania se publicará en el verano de 2019, y en inglés se publicará en 2020.

Lee también: "Greta Thunberg: 'hay que cambiar el sistema'"


Autora: Veronica Tosetti

Fotos: © Daniela Sala

Esta entrevista es el resultado de nuestra colaboración con el proyecto Sisters of Europe, que recoge las entrevistas con 17 mujeres de bandera de 17 países europeos diferenes. Ya os hemos hablado de ello en dos artículos: (https://cafebabel.com/es/article/translation/5bf08f64f723b33cc6e27fa0/) y (https://cafebabel.com/es/article/sisters-of-europe-17-talentos-femeninos-5c7039a0f723b38ae0071885/). El artículo original está en inglés (https://sistersofeurope.com/we-need-the-yellow-vests-of-feminism/) y podéis encontrarlo en el sitio de Sisters of Europe.

Translated from Samantha Cristoforetti : « Il faut restaurer la confiance »

loading...