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China sube, Europa flaquea

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Argemino Barro

Política

China ha prometido comprar más deuda española (de la que ya posee un 12%), potenciar las relaciones comerciales e inyectar algo de energía en las maltrechas cajas de ahorros. ¿Un acuerdo cualquiera o un indicio más del hambre con que China persigue el Olimpo internacional?

Hace apenas dos meses desbancaba a Japón como segunda economía mundial, y sus líderes ya se reúnen con Barack Obama en igualdad de condiciones. Breve visión internacional de un país en auge.

“Esperanzas compartidas” y “futuro brillante”

Cuando el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, visitaba China, sus anfitriones revelaron aviones desarrollados mucho antes de lo que preveían los expertos. El nuevo caza Chengdu J-20 demostró una vez más que la fortaleza económica suele traducirse en fortaleza militar. Pese a que los optimistas hablan de “poder blando” como regulador de la escena internacional, la opción militar sigue siendo la forma de medir al poder estatal.

Y son estas cosas, economía y poder militar, lo que permiten a un dirigente chino visitar Wahington con todos los honores. El pasado 19 de enero los presidentes de EEUU y China, Barack Obama y Hu Jintao, dieron una conferencia conjunta en la Casa Blanca. Antes de terminar con las típicas buenas intenciones (hablando de las “esperanzas compartidas en el futuro”, como dijo Obama, o del “brillante futuro del mundo”, en palabras de Hu Jintao), la rivalidad internacional entre ambos líderes, uno defensor de un statu quo y otro revisionista, resultó evidente. Obama estuvo empeñado en limitar a China a un rol regional en el Lejano Oriente, y a obtener cierta ayuda en Irán o Sudán; pero Hu se esforzó en poner a las dos potencias al mismo nivel en la escena mundial. En esta situación apaciguar las ambiciones chinas requerirá practicar términos como “partenariado” o “mundo cada vez más multinacional”, expresiones que adoptó el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, para describir las relaciones chino-alemanas en la cumbre de Hamburgo (noviembre de 2010).

Pocos líderes han tenido una acogida tan pomposa en la Casa Blanca como Hu Jintao... ¿Símbolo del poder chino?

Oriente saca pecho mientras Occidente toma aire

Las tensiones políticas a ambos lados del Atlántico pueden indicar un desplazamiento del corazón económico global hacia el área del Pacífico. Y el poder político internacional seguirá inevitablemente el mismo camino. Pese a que se han establecido varias democracias liberales en su periferia oriental, China sigue siendo antiliberal y autoritaria, lo que contradice las promesas de quienes en los años noventa defendieron la admisión de Pekín en la Organización Mundial del Comercio. A nadie se le escapa que la prosperidad china, antes que multiplicar las demandas de reformas democráticas, parece haber reforzado el nacionalismo. 

Un nacionalismo que no solo preocupa porque legitime la represión contra los disidentes políticos, sino también porque intensifica la necesidad de resolver las disputas territoriales con estados vecinos. La más peligrosa de estas disputas concierne al estatus de Taiwán, pero China exige además la soberanía sobre las Islas Spratly y las Islas Paracelso. Y puede que a Pekín no se le pueda convencer sólo con palabras. 

La tentación en un sistema internacional multipolar respecto a los poderes revisionistas es buscar su cooperación, aunque sea pagándola a un alto precio. Lo que el resto del mundo necesita de China es un compromiso serio en la gobernanza global, sobre todo en la necesidad de revalorizar el yuan, limitar las emisiones de CO2 y repartir el acceso a las llamadas tierras raras [minerales imprescindibles para la fabricación de alta tecnología; ndr]; cualquiera de estas premisas es más imortante para el bienestar del planeta que ver una bandera roja ondeando en alguna isla del Mar de China Meridional. Hacer pequeños sacrificios a los dioses de la alta política sería necesario para obtener la bendición de los dioses de la baja política.

Foto: (cc) theCarol/ Flickr ; Obama y Jintao: (cc) The U.S. Army/Flickr

Translated from China's rise and Europe's decline