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Una valla contra la inmigración en Hungría

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Sociedad#OpenEurope

En lo que va de año, más de 57.000 personas han entrado en Hungría de forma irregular, según la Oficina de Inmigración. La cifra resulta escandalosa, especialmente si se tiene en cuenta que en todo el 2014 no fueron más de 43.000. Ahora el Primer Ministro húngaro ha adoptado una medida controvertida para mantener a los inmigrantes fuera de su país: Construir una valla.

Hungría se ha convertido en una de las principales puertas de entrada a Europa para los inmigrantes, a través de la llamada Ruta de los Balcanes, y ha recibido en lo que va de año más de 50.000 refugiados. La mayoría de estos inmigrantes son ciudadanos que provienen de KosovoSiriaAfganistán e Irak y que entran en territorio húngaro para intentar llegar a otros países europeos como Austria o Alemania.

El húngaro es uno de los grandes frentes abiertos que tiene la Unión Europea, que en un intento de lidiar con la crisis migratoria con la que se enfrente el continente, ha establecido un sistema de cuotas de redistribución de refugiados para los países miembros. Sin embargo, Hungría considera que la UE no está haciendo suficiente para aliviar la presión migratoria en su país y, apoyándose en el "carácter voluntario" de las cuotas, se ha negado a aceptar ninguna plaza de asilo. De hecho, ha sido el único país -junto con Austria- que ha afirmado que su contribución a este plan sería "cero".

Pero, además, Hungría tiene otro plan para "solucionar" el problema de la inmigración en su país : Construir una valla a lo largo de su frontera con Serbia que impida la entrada de inmigrantes ilegales, a lo largo de 175 kilómetros y con 4 metros de altura. Las obras empezaron ya el pasado mes de julio, con materiales preparados por los presos de las cárceles húngaras, y está previsto que estén terminadas para finales de noviembre.

Partidarios y retractores

El Primer Ministro húngaro, Viktor Orban, afirma que cuenta con el apoyo de la población y que es una medida necesaria, dada la falta de iniciativas de la UE. Y es cierto que la propuesta de Orban tiene "apoyos", así lo demostró el mítin que se celebró a favor de esta decisión a los pocos días de ser anunciada. Otro buen ejemplo es el de los Soldados de Cristo, que han establecido una"valla simbólica" de cruces blancas y montarán guardia en la frontera con Serbia bajo el lema "Por una Hungría de Cristo y una Europa que defiende la vida", para tratar de mantener a los inmigrantes fuera del país.

Sin embargo, la opinión general de los serbios parece ir en contra de esta decisión de su Primer Ministro y también los detractores se manifestaron para mostrar su rechazo a la valla.

Rebeka (25 años, Budapest), considera que es "una decisión horrible" y que los fondos que se van a emplear para construir esta valla deberían ser utilizados "para ayudar a que los inmigrantes tuvieran unas mejores condiciones de vida mientras están en el país". "El problema no es la inmigración, sino la reacción de pánico que genera en los húngaros, porque es cierto que no podemos proporcionar un trabajo a cada uno de los refugiados que entran en Hungría, pero el problema debería solucionarse desde la comprensión", sentencia.

"Me alegra que este tema se esté discutiendo en todo el mundo y espero que la energía que se está poniendo en resolver este asunto ayude a Europa a lidiar con este problema global", afirma un arquitecto húngaro de 35 años que ha preferido permanecer en el anonimato. También él insiste en lo mucho que le desagrada la idea de contruir esta valla y recuerda que en 1956, cuando hubo una revolución en Hungría, "Austria no contruyó ninguna valla para mantener fuera a los húngaros, sino que ayudaron a los inmigrantes".

Orban contra Europa

No es la primera vez que el Primer Ministro de Hungría se enfrenta al resto de Europa. Ya lo hizo al proponer la revisión de la pena de muerte en su país y, más recientemente, con respecto a la crisis migratoria. Hace poco, Orban remitió un cuestionario a los ciudadanos sobre temas de inmigración, una consulta que los miembros de la oposición y varias ONG internacionales tacharon de estar ideada para promover la xenofobia.

También ha promovido varias campañas contra la población inmigrante en Hungría, como una de las más recientes, en la que se colocaron carteles por todo el país en los que se intaba a los refugiados a "respetar las leyes locales y no arrebatar los puestos de trabajo a los húngaros". En aquella ocasión los húngaros se lanzaron a la calle para "pedir perdón por su Primer Ministro"

Llegados a este punto, Viktor Orban debe valorar sus apoyos, tanto dentro como fuera del país, y evaluar el coste y la eficacia de su valla. Aunque, como bien dice el ciudadano húngaro con el que hemos hablado, "parece que construir vallas sólo sirve para evitar mirar a los problemas directamente y no ayuda a solucionarlos".