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Un voto equivocado - Marta Muixí

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Default profile picture Nuria Serra

Nomur

Estamos en Salfit y esto, todavía no se si es igual en toda Cisjordania, es palpablemente tierra de Fatah. Los pósteres de Yassir Arafat acompañado de Nasser y Saddam Hussein están por todas partes. El nombre del mártir Yassir Arafat se repite constantemente...

El nuevo hospital lleva su nombre y en la escuela de verano que hemos visitado los niños le cantan mientras colorean papeles con el símbolo de Fatah. Mientras veía este campamento infantil de Fatah pensaba en las pasadas elecciones legislativas palestinas, que ganó acaparadoramente Hamás, el Movimiento de Resistencia Islámica. Ayer tuvimos la oportunidad de conocer a Munir Abbushi, gobernador de Salfit, sobre quien pudimos hablar sobre la situación política en Palestina y las consecuencias de estas pasadas elecciones.

El 25 de Enero del 2006 el pueblo palestino acudió a las urnas. Después de 10 años sin poder decidir, se votaba el Consejo Legislativo para Palestina. Sólo había un pequeño detalle para resolver, y es que, lamentablemente, el pueblo palestino se equivocó al votar. Hamás, un partido fundado el 1987 en el si de los Hermanos Musulmanes de Egipto rompió con el dominio de Fatah que había ostentado el poder sobre la causa palestina durante los últimos 40 años. Los palestinos tardaron poco en darse cuenta del error que habían cometido. El mejor chantaje, el dinero. Munir Abbushi nos contó un caso concreto. La policía palestina estaba financiada por fondos europeos. El día 26, el grifo se cerró. Más claro imposible, acción – reacción. Las consecuencias de los bloqueos económicos jamás son una buena solución y quien sufre las consecuencias siempre son los mismos, los civiles. Lo más curioso del caso es que des de la Unión Europea nos venden que nosotros “procuramos buscar vías de consenso para hacer llegar los fondos” mientras que los Estados Unidos son “el poli malo”. Que vengan aquí a explicarlos la diferencia. La cuestión es sancionar el pueblo palestino por su decisión y el resultado es el mismo: No Money. A pesar que todas las personas con las que hemos podido hablar son de Fatah la opinión es compartida y bien ceñida a lo políticamente correcto: Hamás gañó las elecciones. La decisión estaba en las manos del pueblo palestino y si se hace chantaje con el dinero para modificar los resultados, que no se hable de democracia. El marco de la conversación con el gobernador era una gran casa con lujo ostentoso que convertía la corrupción en una evidencia. Pero una cosa es aceptar la victoria de Hamás y otra entonar un mea culpa.

La cuestión seria ahora poder hablar con un líder de Hamás para poder contrastar, pero creo que tendré que saber esperar…

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