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Turquía-UE: la unión imposible

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La Unión Europea y Ankara acaban de realizar un acuerdo sobre la devolución a Turquía de todos los emigrantes que pisen suelo griego. En cambio, la cuestión de la adhesión de Turquía a la UE, tratada en un segundo plano durante el Consejo Europeo sobre la crisis de los refugiados, está todavía lejos de cumplirse. Esclarecimiento de los hechos.  

La adhesión de Turquía a la Unión Europea no está en absoluto a la orden del día”. Así lo explicó el miércoles 16 de marzo la canciller alemana Ángela Merkel, a pocas horas del enésimo Consejo Europeo sobre la crisis de los refugiados, donde Turquía ha sido invitada de nuevo a la mesa de negociaciones. El acuerdo, sacado de manos entre los 28 miembros y Turquía, no impide que el proceso de adhesión deba reactivarse y agilizarse. Era uno de los deseos del primer ministro turco, Ahmet  Davutoğlu, y una de las numerosas compensaciones que obtuvo a cambio de la acogida en su país de refugiados sirios, iraquíes, eritreos o incluso afganos.

Esta supuesta integración a la Unión alimenta antiguos fantasmas, sobre todo dentro de los partidos populistas y nacionalistas europeos desde hace varios años. Pero, realmente, ¿qué hay de una eventual adhesión de Turquía a la Unión Europea? ¿Es probable y verosímil? En caso afirmativo, ¿en un plazo relativamente corto? ¿O se trata simplemente de un espejismo y de una declaración de intenciones de los dirigentes de la Unión sin una verdadera concretización?

Una candidatura y unos debates pasados

Como ya se sabe, no es nada nuevo las relaciones entre Turquía y la Unión Europea, ni mucho menos. Empezaron en 1963 con el acuerdo de Ankara, consolidando las bases de una cooperación entre las dos entidades en vista de una “futura adhesión” del estado turco. Turquía se postuló oficialmente como candidata en 1997 pero sólo obtuvo ese estatus durante el Consejo Europeo de Helsinki de 1999. Mientras tanto, una unión aduanera entró en vigor en 1996 con el fin de liberalizar el comercio entre las dos potencias. 

Las negociaciones sobre la adhesión se abrieron oficialmente en octubre del 2005, pero los documentos concretaban ya entonces que “el resultado no puede garantizarse con antelación”. Desde entonces, las negociaciones continúan y oficialmente nunca cesaron.

La problemática turca es pues algo que viene de atrás, así como los debates de una posible adhesión. Es fácil acordarse del referéndum de 2005 en Francia en vista de adoptar el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, que acabó con un “No” y que detuvo el proceso de su aceptación en la UE. Entonces, el Frente Nacional (Front National) y otros partidos populistas hicieron campaña contra el tratado, centrando sobre todo su argumentación alrededor del asunto turco. Ahora bien, no se podía y aún no se puede negar la inquietud de numerosos ciudadanos en cuanto a la adhesión turca. Los últimos sondeos a lo largo de Europa no tienen nada de sorprendente y es bastante increíble que los líderes europeos corran el riesgo político de integrar Turquía en la UE en un futuro próximo.

Una adhesión con letra pequeña

Las condiciones de adhesión, de orden técnico, son otro elemento a tener en cuenta para una próxima adhesión de Turquía a la UE. Para que un país pueda adherirse a la Unión Europea tendrá que cumplir una serie de criterios. En primer lugar, deberá ser un Estado europeo y respetar los valores promovidos por la UE, sobre todo la democracia, la libertad, etc.

En segundo lugar, el Estado en cuestión deberá respetar los criterios denominados de Copenhague, establecidos en 1993, según los cuales un país debe sobre todo garantizar el Estado de derecho, los derechos del Hombre, el respeto de minorías y disponer de una economía de mercado.

Por último, el Estado deberá integrar “el acervo comunitario de la UE”, un cierto número de normas jurídicas clasificadas en 35 capítulos.

Ahora bien, desde el comienzo de las negociaciones en 2005, 16 capítulos se han abierto en el ámbito del acervo comunitario de la UE, si se incluye el capítulo 33 dedicado a las disposiciones financieras y presupuestarias que el Consejo Europeo decidió abrir el 18 de marzo. Y sólo el capítulo 25 está provisionalmente cerrado, que se dedica a la ciencia y la investigación. La adopción de la legislación necesaria en vista de la integración de la UE está pues todavía muy lejos de ser un tema solucionado para Turquía. Por otra parte, Jean-Claude Juncker recordó  hace poco que Turquía no estaría “lista -para convertirse en miembro- en los próximos diez o más próximos años”.

Surgen también otras cuestiones más “tradicionales” como el respeto de la minoría kurda, la libertad de prensa -últimamente dificultada- o el respeto de los derechos del Hombre en un Estado que se caracteriza por un creciente autoritarismo desde hace algunos años. Y sobre la economía de mercado, la Comisión Europea publicó un informe el 8 de octubre de 2014 donde revela que la economía turca va por el buen camino pero que el déficit estructural y la inflación son elevados, lo que indica que aún existen desequilibrios.

Un acuerdo político poco probable

Y más allá de los aspectos técnicos y jurídicos, un acuerdo entre los Estados miembros en un futuro relativamente próximo parece muy improbable. Una adhesión que dependa de la aprobación del conjunto de Estados que configuran la UE parece extremadamente complicada. Por otro lado, François Hollande fue bastante impreciso en cuanto a la apertura de nuevos capítulos durante su conferencia de prensa del jueves por la tarde, tras la primera jornada del Consejo Europeo. Y uno de los principales apoyos de esta adhesión, Reino Unido, ni siquiera está seguro de quedarse en la Unión Europea después de la convocatoria al referéndum del próximo 23 de junio.

Por último, para obtener un acuerdo unánime de los 28 -o incluso más, si otros Estados se adhieren mientras tanto-, habrá que arrancarle un “SÍ” a Chipre. Ahora bien, el asunto chipriota, a pesar de la elección de un “Presidente” que favorece más la paz que sus predecesores por la parte turca el pasado año, es aún un tema delicado y estaría mal visto si este Estado votase a favor de una adhesión de Turquía en los próximos años.

A pesar del triunfalismo manifestado por Ahmet Davutoğlu el 29 de noviembre de 2015, después de una reunión UE-Turquía, y su optimismo tras el último Consejo Europeo, los oponentes o partidarios de una adhesión de Turquía dentro de la UE no tienen motivo alguno para entusiasmarse. La adhesión, si sucede algún día, tomará todavía más tiempo. 

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Cet article a été rédigé par la rédaction de cafébabel Bruxelles. Toute appellation d'origine contrôlée.

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