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Trabajadores orquesta, la nueva "moda" laboral

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Forzada a adaptarse a un mercado laboral cada vez más proteiforme, la generación más joven acumula trabajos como una forma de sentirse realizada en más de un ámbito. Es lo que se conoce con el nombre de slashing y consiste en que quien tiene más de un trabajo a la vez lo refleja en su CV separando cada una de sus actividades con un slash (barra oblicua). ¿Es éste el mundo laboral del futuro?

Por la mañana y durante buena parte del día, Pierre Pascal viste con traje elegante. De punta en blanco, se dedica a la asesoría en desarrollo de negocios, uno de esos nuevos trabajos en boga que no solo "le hace sentirse realizado" sino que además le ocupa la mayor parte de su tiempo. Es de los pocos que, cuando regresa a casa, no se desploma en el sofá. Se calza sus nuevas deportivas y se convierte en programador informático de clubs de emprendedores, "un entorno más _cool-" según él. El fin de semana colabora como voluntario en la asociación Ticket For Change. Y, cuando puede, practica masajes en empresas. Esto último por pasión.

"Hombres y mujeres orquesta"

Pierre Pascal no es una máquina, solo un chico de su época. Una época que ya ha adoptado una nueva palabra para denominar a la gente que multiplica los trabajos. Este treintañero es lo que se llama un slasheur, término inglés derivado de slash: nombre con el que se designa en inglés a la barra oblicua (/) que aparece en el teclado del ordenador. El término empezó a usar por primera vez en 2007, de la mano de la periodista estadounidense Marci Alboher en su libro One Person/Multiple Careers. En él describe a un grupo de población activa adicta al pluriempleo o a la poliactividad. Desde entonces, este número de personas ha ido en continuo augmento. Solo en Francia, se podrían contabilizar no menos de 4.5 millones de slasheurs, el 16% de la población activa según cifras del Salon des Micro Entrepreneurs (SME).

En 10 años, el slashing ha transformado a fondo el mundo laboral. Para una generación que ha crecido con Internet, la situación encaja perfectamente con una vida profesional sin rutina, hecha de espacios de co-working, un ordenador portátil y 1001 jefes. Para explicar la tendencia, son muchos los que han optado por la posibilidad de "trabajar por libre" desde que en el año 2009 la Seguridad Social creara en Francia el régimen del trabajador independiente, más conocido con el nombre de 'autoemprendimiento'. Otros, defensores de la "uberización del empleo" [externalización de los empleados, que realizarían sus tareas bajo demanda mediante una app], prefieren culpar a la precariedad del mercado laboral y explicar esta "poliactividad" por motivos puramente económicos, puesto que a partir de ahora habría que tener tres actividades para llegar a fin de mes.

Marielle Barbe, que es asistenta de dirección, formadora y creadora de concursos televisivos, conoce muy bien la polivalencia que sugerirían los tiempos modernos. Su vida profesional se reparte entre actividades de consultora/coach/formadora/creadora, por lo que esta cuarentañera se define como «una slasheuse total». Tanto es así que ha escrito un libro, Profession Slasheur, convertido en referencia en el medio. En él describe su propia trayectoria, incómoda, la trayectoria de una mujer "que pensaba que podía hacer todo, pero que tenía cero confianza en sí misma". Y entonces, un día se encuentra con un artículo dedicado al slash. "Cambió mi vida, cuenta. Cuando me preguntaban qué hacía en la vida, no sabía nunca qué responder. Después de eso, empecé a presentarme como mujer orquesta y, sin darme cuenta, lo convertí en mi propio mantra. Para Marielle Barbe su libro es una guía práctica para entender lo que ella llama muy acertadamente "los trabajadores camaleones". Y según la autora, los slasheurs son ante todo un fenómeno de la sociedad, que habría entrado en la era de lo que ella llama "las vidas completas". "La realidad profesional del mañana es un mundo laboral proteiforme. Por tanto, las empresas se verán obligadas cada vez más a reclutar perfiles multitareas".

"¿La respuesta a una era muy agitada?"

Como prueba, cita la evolución del mercado laboral del país en el que surgió el fenómeno y en el que son ya 30 millones. Al otro lado del Atlántico, los trabajadores autónomos habrían aumentado un 12% entre 2010 y 2015. Según la OCDE, los jóvenes menores de 30 años harían más de 14 trabajos diferentes a lo largo de su vida. Cuando los orientadores educativos preven una pesadilla, Marielle Barbe ve ahí una oportunidad de oro. "Los jóvenes podrán continuar finalmente con la búsqueda de su camino. No más trayectorias estereotipadas, trayectorias ideales o que no conducen a ninguna parte». Dicho de otra manera, el slash permitiría a todo el mundo realizarse y acariciar el trabajo de sus sueños. Isabelle no esperó a la conceptualización del slashing para darse cuenta. Empujada por sus padres a estudiar medicina, la joven se decanta por medicina general, sin demasiadas oportunidades profesionales. Con 35 años, hace malabares todavía con varios trabajos: coach titulada en neurociencia, es también terapeuta transcultural para expatriados, supervisora psicosocial, monitora de talleres de formación... La slasheuse también viaja mucho: Bruselas, Reino Unido, Estados Unidos. «Cuando veo el estado de mis colegas, me digo que hice bien en no seguir las normas establecidas. Ya no puedo contar con los dedos de las manos las personas que han sufrido síndrome de desgaste profesional, mientras que yo he desarrollado un verdadero vínculo afectivo hacia el trabajo».

Fruto de la época, los slasheurs estarían dejando también una importante huella generacional. En el caso de Isabelle, oponiéndose a lo que opinaban sus padres, se siente realizada. "Creo que mi generación ha sido testigo en exceso del hartazgo profesional que han vivido nuestros padres. Los míos volvían del trabajo cansados, nerviosos, frustrados... Ahora, nosotros tenemos ganas de vivir una vida que merezca la pena ser vivida, con un trabajo que nos guste", explica la coach. En los artículos o en la literatura dedicados al slashing, no es raro encontrar la generación de entre 18 y 35 años definiéndose de forma totalmente contraria que sus mayores, como queriendo explicar que el fenómeno es ante todo una inversión de los valores: una verdadera disrupción. "Esta nueva generación huye de la rutina -añade Marielle Barbe-. Huyo sobre todo del dictado posindustrial de la especialización y del arribismo porque es mortífero, tal como lo vimos en casa de padres a menudo nerviosos". Multiplicar los trabajos, cambiar de empresa y afirmar su polivalencia sería incluso para algunos una venganza para esta época. "Con la crisis, se nos ha resumido desde hace tiempo como una generación perdida, afirma Isabelle. Cuando acabas tus estudios, vives con un enorme peso sobre los hombros. Así que sentirte realizado en varios trabajos, es también burlarse del ambiente, a menudo tóxico». Con traje y deportivas, Pierre Pascal no añade nada más. «Como slasheur, me siento satisfecho profesional y personalmente. Tener diversas actividades conduce hacia una mayor libertad e independencia".

Trabajo duro y buen humor

Independencia, libertad, el slashing permitiría todo suponiendo que se quiera añadir una o dos barras oblicuas en el CV. Dicho esto, podría parecer que los casos de slasheurs apasionados que logran hacer malabarismos con tres trabajos de ensueño no son realmente muchos. En la ciudad, basta con hacer una pregunta a un conductor de Uber o a un repartidor de Deliveroo para percatarse de que el transporte particular et el reparto de sushi a domicilio no representan en realidad planes de carrera. Según el estudio realizado par el SME, para 3 de cada 4 slasheurs, el dinero sería la principal motivación. Otra categoría de slasheurs sería la que se podría denominar "trabajador forzoso", próxima al caso de Nathalie. Tras una regulación de empleo, la joven tuvo que volver a levantarse. Se metió de lleno en el mundo de la representación comercial para una empresa de alquiler de coches. Con un sueldo a comisión, la joven consiguió recuperar para sí a los clientes de su antiguo empleador –una compañía aérea– para cubrir las necesidades de otra, más pequeña, especializada en flete. Nathalie estuvo a punto de hundirse: allí donde mucha gente se siente realizada, ella solo veía un infierno. «Pasar tu tiempo fletando aviones ne es que sea muy de divertido. No me sentía realizada. Para mí, eso fue la solución. Es imposible ganarse la vida solo con la pasión".

Como muchos neologismos, el slashing posee una connotación. Para algunos sociólogos laborales es extremadamente positivo. Según Jean-Samuel Beuscart –sociólogo y economista à l’IFRIS, "teniendo en cuenta la escasez de empleos estables, los slasheurs transforman su situación en oportunidad, en una historia positiva». Así, un slasheur sería más un terapeuta que un vigilante de instituto/recepcionista. Frente a un mundo laboral que acepta cada vez más empleos precarios y atípicos (32% en Europa según los últimos datos de Eurostat), la nueva generación haría de la necesidad una virtud. Y en un contexto de cuestionamiento del trabajo asalariado, ella se adaptaría como pudiera. Cuando una franja adinerada de la población reivindica el slashing, la mayor parte de millennials se asocia más con términos menos llamativos como «la generación mileurista» o "la generación CDD". Por otro lado, basta con prescindir del sector de la gestión y del emprendimiento (en el que el slashing se ha analizado precozmente), para darse cuenta de que una sociología del trabajo más crítica cuestiona mucho el concepto. Desde la uberización al trabajo digital, son muchas las investigaciones universitarias que evocan una nueva alienación, engendrada por la flexibilidad del mercado laboral y el uso de las tecnologías digitales. En el aspecto político, varias fuerzas políticas –de izquierda y de derechas– cuestionan medidas que acelerarían la precariedad. Francia se enorgullece de la creación del estatus del autoemprendedor en 2009, así como de la Coopérative d’Activité et d’Emploi (CAE) en 2014, que permite crear un estatus paradójico de emprendedor-asalariado.

"Es imposible ganarse la vida haciendo sólo lo que a uno le gusta"

Marielle Barbe deja las cosas claras. Según ella, el término surgió en un momento en el que «la gente se dio cuenta de que acumular los trabajos se había convertido en estratégico. Que eso posibilitaba una reconversión profesional, incluso la creación de una pequeña emprisa». Como argumento de peso, la autora echa mano de nuevo de las cifras: el 70% de los slasheurs eligen deliberadamente la pluriactividad, el 80% tiene un trabajo principal que ocupa casi todo su tiempo y, en 8 casos de cada 10, el segundo o el tercer trabajo nada tiene que ver con el sector de su actividad principal. Los defensores del slashing lo tienen claro: les jóvenes disfrutan multiplicando los trabajos. ¿El futuro? Marielle Barbe está de acuerdo, pero quiere recordar que acumular los empleos no es una idea nueva. Solo después de la Segunda Guerra Mundial, el salario y el empleo único se generalizaron en nuestras sociedades industrializadas. "Complementar tus ingresos no tiene nada de nuevo -continúa-. Es algo que ha existido siempre. En el Renacimiento, por ejemplo, a los slasheurs (que se les llamaba 'polímatas'o 'personas con grandes conocimientos en diversas materias científicas o humanísticas', según la RAE) estaban muy bien vistos. El ejemplo lo tienes ennDescartes, Copérnico, Leonardo da Vinci o Miguel Ángel".


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Translated from Slasheurs : la vraie fête du travail ?

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