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Telerrealidad: educando a través de la caja tonta

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Sociedad

La cuota de pantalla de los espectáculos de "formato emocional" que tratan el día a día del ciudadano medio se dispara en toda Europa.

Ni Conny, ni sus 5 hijos han tenido mucha suerte en el pasado. La familia tiene los nervios y “los bolsillos” destrozados. Por ello, la presentadora Vera Int-Veen, del programa de televisión alemán Ayudantes con corazón (Helfer mit Herz) y su equipo, se encargan de movilizar a todos los vecinos, para, al final del programa, poderle ofrecer a Conny y su familia una vida un poco más digna.

En otra emisión, Tine Wittler, la presentadora de Einsatz in 4 Wänden (Acción entre 4 paredes) se encarga de decorar la casa de una familia al sur de Alemania, aportando de esta manera un poco de comodidad a la que solía ser una casa de pesadilla. El equipo de Mein Garten (Mi jardín), la equivalencia botánica del programa de Tine Wittler, se encarga de convertir los jardines alemanes en maravillosos oasis.

La televisión alemana sufre del síndrome del “Ayudante”. Y está convencida de que no hay ninguna emoción que no se pueda despertar a través de los medios de comunicación. Sin embargo, esta ola del entretenimiento emocional no sólo inunda Alemania, sino que llega también a los demás países europeos. En Francia es Valerie Damidot la que redecora las casas, y en Inglaterra se pueden ver a través de la BBC programas como Model Gardens y Diet Trails (concursos de pérdida de peso).

Ahora bien, el fénomeno más conocido y que más da que hablar es el de la super niñera.

En Alemania es Katja Saalfranck, del canal RTL, la que se encarga de educar a los críos en directo; en Inglaterra (Channel 4) y en Estados Unidos (ABC) es Jo Frost, en Francia es Cathy (M6) y en Holanda es Esther ten Brink (RTL4). Los suizos tampoco se quedan atrás en el canal 3+.

Según Andrea Nolte, del Instituto de Ciencias Mediáticas de la Universidad de Paderborn, Alemania, antes se trasmitían documentales para compartir conocimientos científicos, mientras que ahora, el espectador del nuevo siglo tiene que conformarse con una oferta más ligera de peso, que según Nolte se basa en el principio del “antes y el después”. En lo que a la redecoración de viviendas y jardines se refiere, y que debería también ser válido para las preferencias del espectador: lo que gusta es lo que está permitido.

La super niñera, ¿la Mary Poppins del siglo XXI?

El programa más criticado es el de la super niñera, ya que en este se trabaja directamente con el “producto” niños. Una lincenciada en pedagogía ayuda a familias con tantos problemas que ni siquiera consiguen sobrellevar un día familiar corriente en común. Ella vive en la casa con ellos y analiza la convivencia diraria, propone soluciones en forma de reglas y estructuras claras. Se sobreentiende que para atraer a la audiencia se necesitan familias que tengas más problemas que las típicas discusiones por quién recoge la mesa.

En cada capítulo se presentan hogares en el que los gritos son el único medio de comunicación. En el que los padres sufren al igual que los hijos, porque tienen “demasiadas” responsabilidades. Estos programas que permiten entrometerse en la privacidad de un hogar han hecho famoso el termino del “mirón de televisión” que observa boquieabierto desde las tablas de su anonimato.

En su informe Las super niñeras y su público (2006), el doctor Jürgen Grimm, del Instituto de Publicidad y Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Viena, compara los diferentes modelos de las super niñeras en los distintos países y además encuesta a sus respectivos espectadores, para descubrir que las madres jóvenes menores de 30 años siguen día día el programa para responder a sus preguntas sobre métodos de educación. De esta manera se forma algo parecido a un foro de discusión para una “clientela” que no está muy de acuerdo con el consejo que ofrecen las instutuciones oficiales. Grimm acabó de esta forma con el estereotipo del espectador más bien “tonto”.

¿Un gabinete de curiosidades?

Sin embargo, la asociasión alemana de protección a la niñez, Deutsche Kinderschutzbund, piensa de otra manera. En un comunicado oficial de 2004, la asociación felicitó la iniciativa de dar lugar a preguntas referentes a la educación, pero advierte que a la super niñera no le corresponde hacer el trabajo de educadora. El programa acaba con la dignidad del niño involucrado. Durante las filmaciones, los niños no tienen derecho a la privacidad. Tampoco se ha pensado en las consecuencias de hacer público los problemas del niño y de las reacciones que se puedan producir en su entorno más cercano, una vez que vecinos y otros se hayan enterado del problema. También consideran poco seria la forma en la que se transmite el programa, ya que la terapia aplicada por la niñera parece dar resultado sólo por la forma en como está editado el vídeo.

Según Andrea Nolte, precisamente son estas las intenciones que se persiguen con la emisión: entetener al espectador. Por ello, a menudo las familias involucradas no hacen más que recordarnos a un fantasma televisivo. Nolte subraya la apretada agenda de la niñera, que sólo le alcanza para “dar consejos”.

Translated from Erziehung per Knopfdruck