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Renta de ciudadanía: solidaridad en la época del gobierno del cambio

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Desde el pasado 6 de marzo, los italianos pueden solicitar la renta de ciudadanía. Luigi di Maio, vice primer ministro del Gobierno italiano y líder del Movimiento 5 Estrellas (M5S) dice que "la renta de ciudadanía es un colchón para recuperar el camino de la independencia económica y la plena integración en la sociedad". Un nuevo modelo social promovido por el gobierno del cambio. Sin embargo, su impacto real aún está en el aire. Por ahora, las desigualdades siguen, incluso entre los posibles beneficiarios.

Más allá del silencio digital

Pongo mi estado de Facebook de color rojo: “🔥Busco a alguien que vaya a solicitar la renta de ciudadanía en el CAF🙏 👉MP💪”. En un primer momento no hay más que silencio digital. Solo un comentario ironiza sobre el hecho de que la publicación parece un "acto de estrategia social" del M5S. Y por fin un mensaje, el único en diez días de búsqueda por todaItalia. Se trata de Francesca (el nombre es ficticio), tiene 31 años y es una conocida del pasado.

Para alguien que ha vivido los últimos diez años lejos del mundo rural, entender la Italia de la renta de ciudadanía (RDC) (Rdc o Reddito, in seguito)significa volver a descubrir aquellas zonas geográficas que en otro lugar han sido definidas como "olvidadas". Con ánimo de evitar una situación incómoda, hago una llamada.

Francesca me explica que, respecto a hace diez años, "carga con un hijo en brazos y una hipoteca sobre los hombros". Desde la última vez que nos vimos, ha trabajado en el sector de la restauración, "primero en negro, luego con un contrato de aprendizaje (al que no siguió un contrato fijo) y después con trabajos esporádicos". Entremedias "un curso de formación". Ahora es ama de casa. Su marido, en cambio, tiene un contrato de trabajo indefinido, una rareza teniendo en cuenta que "por aquí ya nadie te da un trabajo fijo". Su padre, por otro lado, se quedó sin empleo hace unos años, a la edad de 54, y desde entonces no ha vuelto a trabajar. Francesca me dice que dentro de unos días tiene cita en elCentro de Asesoramiento Fiscal (CAF) para ver si cumple los requisitos para la renta de ciudadanía.

Bienestar social a la italiana

Con más de 5.000 millones de euros de gasto público, al menos dos millones de familias implicadas y ayudas económicas de hasta 780 euros al mes por persona beneficiaria, la renta de ciudadaníapodría representar un verdadero cambio en el estado del bienestar italiano.

Sin embargo, los criterios para acceder al "colchón" son estrictos respecto a ingresos, patrimonio mobiliario e inmobiliario y ciudadanía. Además, se debe estar dispuesto a aceptar una de las tres ofertas de trabajo propuestas desde los Centros de Empleo. Para hacer frente a la difícil tarea de asignar este capital humano, el Estado contratará a navegantes, personas que deberán acompañar a los beneficiarios de la renta de ciudadanía.

En el terreno político, todo el mundo ha encontrado un motivo u otro para criticar la medida. Según el ex primer ministro Matteo Renzi, la RDC "premia a los holgazanes"; Silvio Berlusconi habla de "compra de votos pobres" y Emma Bonino, miembro del Senado y ex Ministra de Exteriores, teme "una nueva diferenciación entre italianos y extranjeros" por el requisito de la residencia. Entonces, ¿no es posible defender la renta de ciudadanía?

"Si no supiera ni quién la ha aprobado ni por qué, diría que se trata de una medida positiva". Ante el cúmulo de críticas, Marcello Maria Natili, doctor en Ciencias Políticas y experto en bienestar social, despeja la mesa de ambigüedades. "Antes de la RDC, Italia y Grecia eran los únicos países de Europa que no tenían un sistema de renta mínima garantizada para afrontar el problema de la pobreza". ¿Qué ha caracterizado el modelo italiano hasta ahora? "El enfoque en las pensiones, el papel de la familia y, sobre todo, la ausencia de instrumentos de redistribución de arriba hacia abajo en favor de los pobres, los trabajadores precarios y las mujeres".

Esas características se convirtieron en carencias con el impacto de la crisis. "El aumento delos indicadores de pobreza absoluta entre las personas en edad de trabajar no tiene igual en Europa". Y si antes del 2008 la pobreza era un problema sobre todo para los desempleados del sur, "posteriormente la cuestión comenzó a afectar a todo el país y a las familias con ambos progenitores asalariados. Incluso en las zonas rurales, si tienes hijos, con mil euros al mes te expones a ser pobre", explica Natili.

Un mensaje de WhatsApp de Francesca me trae de nuevo a la vida real, lejos de la teoría: "Me ha llamado el sindicalista. No cumplo los criterios para la RDC. Lo que nos faltaba... Pero qué se le va a hacer".

Día D

Aunque Natili pone énfasis en la dimensión nacional del problema de la pobreza, el debate sobre la renta de ciudadanía se ha centrado en las repercusiones que tendrá en el sur. Hasta el punto que en las últimas semanas una duda se había apoderado de los medios de comunicación del país: ¿iba la gente a asaltar los CAF a partir del 7 de marzo? En febrero, en Bari, un número insólito de peticiones de cambio de residencia —potencialmente válido en cumplimiento de los requisitos— había hecho presagiar lo peor. Sin embargo, mientras mi tren se acerca a la capital de Apulia, me llaman desde el CAF de la UIL (Unión Italiana de Trabajadores): "Te informo que aquí, de colas, ni sombra". Después es Francesca quien me llama.

Mientras los olivares del Gargano desfilan junto a mí, le pregunto si está enfadada con el Gobierno. "Estoy decepcionada, pero no culpo al Gobierno. Habrán hecho todos los estudios necesarios para definir estos criterios". ¿Por qué quiso presentar la solicitud? "Paraconseguir un trabajo". ¿Y el importe de la renta? "Para pagar la hipoteca y los gastos corrientes". Después le pregunto a quién votó en las últimas elecciones y si la promesa de la renta de ciudadanía tuvo un peso importante: "Si no hubiera sido por el M5S ni siquiera habría ido a las urnas. Pero la RDC no tuvo nada que ver: estaba buscando un cambio".

Teniendo en cuenta el análisis de Natili, le pregunto si se siente "pobre". La respuesta es un "no" tajante; después se explaya: "Vamos tirando con el cinturón apretado, pero hay quien está peor". Y respecto a las críticas a la renta de ciudadanía dice: "Son intentos de boicotear a este Gobierno". ¿Y ahora qué? ¿Cuáles son las perspectivas de futuro? "Soy una persona que siempre ha trabajado y quiero seguir haciéndolo, mi independencia depende de ello". Por último, le pregunto si más allá de la solicitud de la renta de ciudadaníatiene relación con los sindicatos. Francesca resopla: "Hace poco conocí a un sindicalista que era muy competente, pero, por lo general, ya no creo en los sindicatos".

Efectivamente, la oficina del CAF de la UIL no está abarrotada. Mariella Carella es la empleada que gestiona las solicitudes para la RDC. Consigo pillarla entre un expediente y otro. Quiero comprender quién ha venido a hacer la solicitud. Describe a personas que, desde el punto de vista laboral, son "o muy jóvenes o más bien ancianas". ¿Qué es lo que esperan? "Quieren un trabajo para mantener a su familia de manera digna". ¿Y el importe de la renta? "No es raro que me digan: 'Señora, imagínese si he venido por el subsidio'". Un paso rápido por otros dos CAF en la ciudad, de la Confederación Italiana de Sindicatos de Trabajadores (CISL) y de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), confirma que el Día D no es más que una falsa alarma.

El amanecer del día siguiente

Maria Giorgia Vulcano, de 29 años, es la coordinadora regional de las Nuevas Identidades de Trabajo (NIDIL), el sindicato de la CGIL que representa a los trabajadores atípicos. Conversamos sobre Apulia e Italia y me explica que nuestras estructuras productivas están "en transformación", mientras de fondo se perfila una gran central eléctrica de la Enel. Por eso también está "contenta de que en el país se haya abierto el camino para una renta garantizada". Sin embargo, en línea con lo que me han dicho hasta ahora, me confirma que "la mayoría de las personas que soliciten la RDC estarán buscando un empleo". Por este motivo, "a medio plazo" la renta de ciudadanía deberá vincularse necesariamente a cuestiones de política económica más amplias: "Está bien encarar la pobreza, pero debemos afrontar el problema de las desigualdades: ¿qué estrategia tiene este Gobierno para Italia?"

Incapaz de darle respuestas, para regresar a la renta de ciudadanía comparto con ella las declaraciones de Francesca sobre el mundo de los sindicatos. Confiesa que son "como una patada en el estómago". Le digo que mientras estamos discutiendo sobre los problemas de la RDC "a medio plazo", incluso aquellos que no se benefician de ella la valoran, a corto plazo, como un cambio. "Es posible", responde, "pero 'cambio' no es una palabra neutra".

Después de haber cruzado media Italia para comprender la relación que existe entre los ciudadanos y la renta de ciudadanía, parece que más bien se protegen los vínculos específicos entre los partidos gobernantes y sus respectivos votantes. En apariencia, una solidaridad electoral, sin duda de cambio. A pesar de unos primeros días más flojos de lo esperado, ¿podrá el "colchón" estar a la altura del desafío de un nuevo y largamente esperado modelo de solidaridad social? La atención se centra en la posible evolución de la relación entre trabajadores y ciudadanos de distintos orígenes y fortuna social. Por ahora, solo unos pocos esperan en la cola.

Translated from Reddito di cittadinanza: la solidarietà ai tempi del governo del cambiamento

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