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#PourEux: los confinados que cocinan para gente sin hogar

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Translation by:

Raquel González

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Desde el inicio del confinamiento, las personas sin hogar se hallan en una situación aún más vulnerable de lo habitual. Un nuevo grupo de Facebook, #PourEuxBruxelles (#PorEllosBruselas), reúne a más de 2.000 ciudadanos que cocinan y reparten comida en bici a personas sin techo respetando las normas de higiene.

Ayer preparé una quiche de espinacas. El confinamiento implica cocinar en grandes cantidades, así que calculé mal y compré demasiadas espinacas. Podía dejar que se pudriesen en la nevera o comer quiche toda la semana, pero se me ocurrió otra opción. Le digo a mi pareja que voy a preparar otra quiche. Me pone una cara rara. "Pero esta es para los sin techo". En un momento, se viste y sale raudo al supermercado para llenar la nevera de huevos y masa para el hojaldre.

Hace dos semanas, me invitaron al enésimo grupo de Facebook. Al comienzo de la crisis de la covid-19, la gente de Bruselas comenzó a reunir a cocineros y repartidores en bici voluntarios para entregar comida a las personas sin hogar de la ciudad en este grupo llamado #PourEuxBruxelles (#PorEllosBruselas). La idea es sencilla: ciudadanos anónimos como yo cocinan una o dos raciones de más, rellenan un formulario y un repartidor viene a buscar la comida para llevársela a una persona sin recursos.

Mientras pongo un poco de mantequilla en las espinacas, me pregunto cómo funciona exactamente. ¿Cómo se organizan los repartidores? He visto en una publicación que se distribuyeron más de 200 comidas durante el fin de semana de la Semana Santa. ¿Es suficiente, o por el contrario demasiado poco? Le preguntaré a mi repartidor o repartidora cuando llegue.

Sin techo no hay confinamiento

El número de personas sin hogar en Bruselas en el sentido más amplio es de 4.187, según el último recuento de Bruss´Help a finales de 2018. Esto incluye a personas que duermen en la calle y en albergues permanentes (51,4%), pero también a las personas alojadas en casas de acogida, albergues temporales o casas okupadas. Esta cifra se ha cuadruplicado en los últimos diez años. Aunque varias asociaciones se encargan a diario de ayudar a los más desfavorecidos, es difícil tener una imagen precisa de todo el territorio.

En la capital belga, oenegés como Cruz Roja o Restos du Coeur, y asociaciones como Belgium Kitchen Solidarity o Bulle, proporcionan alimentos a las personas sin hogar en la medida de lo posible pero, desde mediados de marzo, el confinamiento que supuso el coronavirus dificulta las actividades de ayuda. Aunque algunos como la Cruz Roja han reforzado sus acciones, la reducción de equipos o la suspensión de algunos servicios de acogida han dificultado aún más la situación.

En este contexto, con una situación generalizada en todas partes, surge el primer grupo de Facebook #PourEux en París el 18 de marzo de la mano de Allan Ballester. A continuación, otras ciudades francesas y de la Canadá francófona se suman el movimiento. El grupo de Bruselas fue puesto en marcha por François Halleux, muy conocido en el mundo asociativo de la ciudad y fundador, entre otros, de la marca de cerveza bière 100 PAP. Su nombre, en francés, es un juego de palabras que significa "cerveza sin papeles", ya que sus beneficios se destinan a dar techo a personas indocumentadas. La tarde del 28 de marzo creó el grupo en un impulso, invitó a sus amigos, y en pocos días descubrió que más de 2.000 personas se habían sumado al movimiento.

Ayuda ciudadana e individual

Mientras la quiche está en el horno, relleno el formulario en línea de cocineros. Indico mi dirección, el plato que he preparado y el número de raciones. Como ya son más de las cinco de la tarde, será mañana cuando una repartidora se pondrá en contacto conmigo para venir a buscar la cesta. Pongo las dos porciones en fiambreras de plástico que he guardado tras un pedido para llevar, y que he lavado, vuelto a lavar y desinfectado. Al inicio del formulario lo indican claramente: "Las medidas sanitarias descritas abajo son indispensables para el correcto funcionamiento de nuestro movimiento y son obligatorias para formar parte de él. ¿Está usted de acuerdo y en disposición de respetarlas?" Al crear el primer grupo de Facebook #PourEux, Allan Ballester redactó un reglamento para cocineros y repartidores, que utilizan todas las demás ciudades que han copiado el modelo.

Al día siguiente, tras un sms para avisarme, Alice se presenta en mi casa en bici a las 17:30. Bajo a entregarle la cesta limpia manteniendo la distancia de seguridad. Alice la encaja en las grandes alforjas de su bici. Se ajusta la mascarilla y el casco, y acepta que la vuelva a llamar para hacerle algunas preguntas.

Alice, una habitual de las redes asociativas y solidarias por sus estudios y sus allegados, supo enseguida del movimiento #PourEux. Cuando el coronavirus dejó su trabajo en la hostelería en suspenso, se puso en contacto con uno de los administradores del grupo de Facebook para hacerse repartidora. Entonces se unió a un grupo de WhatsApp y a una carpeta compartida en la nube de Google que hace inventario de las comidas disponibles y las direcciones en que se encuentran. Cada día a las 12:00 los organizadores suben a ese documento todas las cestas propuestas por los cocineros, y luego los repartidores indican su nombre junto a las entregas de las que se pueden ocupar y las zonas a las que van a entregar. "Ayer por la tarde, por ejemplo, vi que había tres entregas en Ixelles y Saint Gilles. Yo puedo hacer ese circuito así que contacté con las tres personas para confirmarles que iría y a qué hora. Tenía que entregar 18 comidas en total. Pasé por Horta, por delante del centro cultural Jacques Franck, la plaza de Saint-Gilles y la estación Albert". Para realizar el circuito lo mejor posible, los repartidores utilizan el plano puesto a disposición por Bruss´Help, el centro de apoyo al sector de asistencia a las personas sin hogar, que realiza un inventario diario de ayudas disponibles durante la crisis de la covid-19.

¿Cuántas Alices hacen falta para alimentar a toda la ciudad?

Con más de 4.000 personas sin hogar, de las cuales una gran parte no recibe ninguna ayuda básica por parte de estructuras organizadas, ¿cuántas Alices se necesitarían para que todas las personas de una ciudad tuvieran qué llevarse a la boca? Veronica, portavoz del grupo, me comenta que el movimiento está formado por un centenar de repartidores, casi todos en bici, salvo unos cinco coches que se encargan de entregar cajas de productos que no se han vendido y grandes paquetes para grupos. Se reparten de media unas 400 comidas al día a través del grupo #PourEuxBruxelles. De esta cantidad, una gran parte procede de cocineros profesionales que no están trabajando durante el confinamiento y que ofrecen sus servicios gratuitamente. Gracias a los productos sin vender recuperados, pueden garantizar grandes pedidos de cincuenta a cien comidas de golpe.

Según Bruss´Help, que pone en contacto a diferentes iniciativas, es difícil evaluar el número total de comidas distribuidas por parte de los diferentes grupos de voluntarios. El mapa que han creado contiene una decena de puntos de ayuda alimentaria distribuidos por la ciudad de los que se encargan asociaciones como Bulle, Cruz Roja, Restos du Coeur o Solidarité Grand Froid. Aun así, saben que la necesidad sigue presente y que "cualquier ayuda ciudadana es bienvenida". Cuando se acabe el confinamiento y la vida recupere progresivamente su curso, las asociaciones que aportan ayudas recuperarán sus actividades al 100% para asistir a los más desfavorecidos. Entonces se verá si el movimiento #PourEux sigue siendo indispensable, sobre todo una vez que los cocineros y repartidores puedan recuperar sus trabajos a jornada completa.

"Las comidas han sido preparadas con amor"

Según François Halleux, todo apunta a que las acciones de #PourEuxBruxelles se mantendrán tras la crisis, tanto por la realidad de la calle y las necesidades constantes, como por el toque personal esencial que aporta el movimiento. "Las personas sin hogar ven llegar a un voluntario con un paquete que contiene mensajes, dibujos... Hay una parte de afecto que es muy importante para ellos. Las comidas han sido preparadas con amor para cada persona, me lo cuentan los que lo viven. Tengo un amigo que recibió un bocadillo con un zumo de naranja y una naranja de postre, y me dijo 'estoy seguro de que esta persona pensó en mí mientras preparaba esta comida'". Verónica, que fue repartidora antes de convertirse en portavoz, afirma que los comentarios de las personas sin techo son unánimes: "Nos dan las gracias una y otra vez. Son tratados constantemente como apestados, así que están muy contentos con lo poco que les llevamos, y siempre nos preguntan si vamos a volver. Procuramos tener en cuenta las dietas, y eso les gusta".

Al hablar con Alice, Veronica y Mélanie, antigua repartidora de Deliveroo reconvertida en voluntaria de #PourEux, vuelvo a percibir esa afectuosa sensación. "No es que tengamos grandes conversaciones, pero es agradable intercambiar unas palabras, una sonrisa...", me cuenta Alice. Según Mélanie, las personas a las que entrega las comidas "son más o menos expresivas, más o menos habladoras, más o menos simpáticas, pero todas igual de humanas". Cuando entró a formar parte de esta iniciativa, escribió un pequeño texto para transmitir sus sentimientos sobre esta nueva actividad.

En el grupo de Facebook, cada vez más ciudadanos ofrecen no solo su talento en la cocina, sino que también comparten trucos para recuperar o improvisar recipientes. Algunos se ofrecen para fabricar mascarillas y barreras de visera para los repartidores en bici. Dure lo que dure, el confinamiento aportará algo positivo a muchas personas.


Foto de portada: Mélanie, antigua repartidora Deliveroo, ahora voluntaria de #PourEux

Story by

Léa Marchal

Babélienne depuis 2018, je suis désormais responsable de la version française de Cafébabel.com. Je suis également la rédactrice-en-chef du projet Generation Yerevan, co-créatrice du podcast Soupe à l'Union, et journaliste pour la série de podcasts En Périphérie.

Translated from #PourEux : quand les confinés cuisinent pour les sans-abris