
Peligra la campaña del parlamento ante la censura
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Unos carteles que invitan a votar molestan a Berlusconi. La autocensura se pone en marcha.

“Agradezco a Berlusconi su crítica porque eso va hacer hablar de nuestra campaña de comunicación.” Así de irónico se despachaba el 17 de marzo el conservador Alejo Vidal-Quadras, vicepresidente del Parlamento europeo, durante la presentación de la campaña de la Eurocámara para impulsar la participación en las elecciones europeas de junio.


No obstante, por ahora, parece que la autocensura está funcionando a la perfección en el Parlamento. En la web de la Eurocámara dedicada a las elecciones europeas no están disponibles los ficheros .jpeg de los dos primeros carteles, salvo en Italiano.

Se trata de un escándalo que echa por tierra la buena iniciativa de la empresa alemana que ha confeccionado la campaña de comunicación para el Europarlamento.

La campaña es lo más osada y políticamente incorrecta que un europeo pueda imaginarse. Por una sencilla razón: usa símbolos sobre los que partidos políticos y países han tomado previamente postura.
Esto, en cierta medida, invita a la identificación ideológica y programática de las diferentes corrientes ideológicas en Europa: conservadores, liberales, Verdes, socialistas, comunistas, ultraderechistas, nacionalistas y demás.

En comparación con el sopor de la vida política europea a la que nos tienen acostumbrados diputados y comisarios, esto es un parque de atracciones.