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Pechos fuera: ¿sirve de algo protestar desnudas?

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Las protestas de mujeres desnudas suelen estar rodeadas de controversia. Parece incluso que la sociedad acepta mejor el uso del cuerpo como mera mercancía sexual que como medio de protesta. Nos preguntamos: ¿sirve protestar sin ropa para defender mejor los derechos de las mujeres y los oprimidos y contra las desigualdades y las injusticias?

“Soy Dios”. Es el mensaje que lleva una mujer pintado en sus pechos, mientras corre hacia la entrada de la catedral de Colonia y se detiene en el altar en plena misa matutina en la Navidad de 2013. Se trata de una activista del grupo feminista y 'sextremista' Femen, y busca captar la atención de las estructuras de poder de la Iglesia Católica. Enseguida, unos hombres la sacan a rastras del templo. Un vídeo confirma que recibió golpes de quienes la rodeaban mientras la sacaban a la fuerza.

Escenas como estas han cobrado mucha fuerza en lo que va de siglo. Sobre todo ahora en la era #Metoo, son cada vez más las mujeres que toman una actitud firme y denuncian las opresiones a las que se enfrentan tanto ellas mismas otras mujeres de todo el mundo.

En sus protestas, las activistas ocupan espacios públicos o usan sus propios cuerpos como símbolo para comunicar un mensaje. Sin embargo, parece que la sociedad encuentra más aceptable ver cuerpos como meros productos sexuales: cuando el cuerpo desnudo se muestra como herramienta de resistencia política u objeto de represión suele ocasionar, más bien, indignación social y represión violenta.

En 2002 y 2003, un grupo de mujeres de Nigeria mostraron sus cuerpos desnudos como protesta contra los efectos dañinos que las compañías multinacionales petroleras causan en sus recursos básicos de subsistencia. La protesta, a la que ellas mismas llamaron “la maldición de la desnudez”, inspiró a muchas activistas de otras partes del mundo a realizar actos similares. En África, el acto de quitarse la ropa como protesta tiene un significado simbólico. En un artículo de Mail&Guardian, la periodista Christine Mungai explica que “a través de la gestación, el nacimiento y la crianza, las mujeres son las portadoras de vida. Al desnudarse frente a hombres que podrían ser sus hijos o nietos, una madre les quita de forma simbólica esa vida que les dio y así los sentencia a la muerte”. En este África, las protestas al desnudo son vistas a menudo como medidas muy extremas, ya que las mujeres que participan en ellas son conscientes de que podrían acabar siendo violadas o asesinadas.

Mi cuerpo, mi protesta

Aunque el cuerpo humano puede ser objeto de humillación, también se le puede otorgar un nuevo significado que humille al opresor. Un ejemplo de ello fue el desfile al desnudo que tuvo lugar en 2004 en la Fortaleza de Kangla en Manipur, India, cuando doce mujeres con pancartas pedían al ejército indio que las violaran y las mataran. Para demostrar su poder sobre la comunidad manipuri, respondieron así a la violación, mutilación y asesinato de una mujer llamada Thangjam Manorama. Las manifestantes eran mujeres de mediana edad, todas ellas madres y sentían que el daño ocasionado al cuerpo de Manorama había sido un acto de humillación para la comunidad donde viven. Con su protesta al desnudo las manifestantes lograron otorgarle un nueva significado a ese lamentable suceso.

Pero no todas las protestas en cueros se realizan en espacios públicos. La ciberactivista Aliaa Magda Elmahdy, conocida como “la bloguera egipcia desnuda”, empezó su revolución política y sexual en 2011, subiendo a internet un fotografía en la que aparecía sin ropa. La foto obligó a que los cibernautas aceptaran que el sexo y el género son componentes fundamentales de su revolución. En 2012, la activista aunó esfuerzos con el grupo feminista Femen, y protestaron afuera de la embajada de Egipto en Estocolmo, en contra del proyecto de constitución de su país.

“¡Nuestra misión es protestar! ¡Nuestras armas son nuestros pechos desnudos!”, afirman desde Femen. Defienden la autonomía del cuerpo femenino y se las conoce por sus transgresoras protestas en toples que han sido tildadas de “sextremismo”, así como por su lema “¡Mi cuerpo es mi protesta!”. Cuando protestan, se adornan la cabeza con flores y se pintan eslóganes agresivos en los pechos, que llaman la atención al usar los ideales heteronormativos del cuerpo femenino para obligar al público a leer y reflexionar sobre las normas sociales. Femen nación en Ucrania con el objetivo de protestar contra el turismo sexual y la industria del sexo. Ahora se centra en otros problemas como el sexismo en las universidades, y la dominación masculina a la hora de tomar decisiones en temas como la economía, la homofobia y el fascismo.

En un artículo de investigación sobre la desnudez como protesta, Barbara Sutton describe cómo en las sociedades occidentales contemporáneas los medios y la publicidad suelen representar a la mujer con poca ropa. Esto las convierte en objetos sexuales diseñados para despertar los deseos masculinos. La investigadora explica que la violencia hacia la mujer suele ocurrir sin importar su apariencia física. Peor aún es si la mujer lleva poca ropa o está desnuda, en cuyo caso muchos lo justifican con un “ella se lo buscó”. Por el contrario, a diferencia de lo que ocurre con el cuerpo de la mujer, el cuerpo masculino semidesnudo puede usarse como representación de la virilidad, la fuerza y hasta como una representación del género humano.

“Si posando desnudas podemos vender galletas, ¿por qué no presionar por un cambio social usando los mismos métodos?”

Femen utiliza la cosificación del cuerpo femenino para transmitir su mensaje. Anna Hutsol, fundadora del movimiento, explica que el mensaje se encuentra entre la representación y el mercado. “Si posando desnudas podemos vender galletas, ¿por qué no presionar por un cambio social usando los mismos métodos? No veo nada de malo en ello.”

Críticas al 'sextremismo'

Muchas organizaciones de mujeres y feministas sostienen que Femen cae en el juego de los hombres al darles exactamente lo que ellos buscan: acceso a sus cuerpos. Los críticos dicen que algunos de estos actos tienen un cariz colonial, racista o de feminismo homófobo, que podría provocar división entre los movimientos feministas en lugar de unirlos.

Al generar controversia, la desnudez como acto de protesta puede conseguir que la gente mire y preste atención al mensaje de protesta. Pero existen múltiples casos de mujeres jóvenes y mayores de diferentes nacionalidades y de distintos credos que han usado sus cuerpos desnudos para luchar por los derechos de las oprimidas de manera provocativa -pero sin recurrir en lo sexual-. Son ellas quienes se vuelven a apropiar de la vulnerabilidad del objeto desnudo cosificado y lo convierten en un poderoso cuerpo desnudo natural.


Texto editado por Ivo Alho Cabral Imagen: Wikimedia Commons

Translated from Naked Protests: A Tool of Feminism