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Los LGBTQ+ que huyen de Polonia para poder vivir tranquilos

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Story by

Anna Weksej

Translation by:

Default profile picture Alba Muñoz

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El partido gobernante en Polonia, Ley y Justicia, ha elegido como nuevo enemigo al colectivo homosexual, un paso que podría suponer una mayor enajenación para la comunidad LGBTQ+ viviendo en el extranjero. A pesar del creciente apoyo social, parece que asegurar los derechos fundamentales para el colectivo LGBTQ+ polaco está aún lejos de la realidad.

La primera vez que Kamil viajó a España tenía veinticinco años y no sabía hablar ni una palabra de castellano. Por aquel entonces, no podía ni imaginarse su vida casi seis años después: instalado en Madrid, hablando en un español fluido con su novio y trabajando de profesor de inglés autónomo para empresas.

“Siempre he tenido ese pensamiento remoto de que estaría bien vivir en algún lugar en el extranjero. Me vine a España y pensé, me gusta el ambiente, el clima aquí es bueno, el vino es barato y hay muchos chicos monos", se ríe. “Pensé que sería una aventura divertida, una manera de ponerme a prueba, y si me aburriese o las cosas no funcionaran, siempre podría volver”.

Pero no fue solo el vino y el ambiente lo que hicieron que Kamil eligiera España como destino. “Madrid es sorprendentemente acogedora con los gais", dice, y añade que mientras que la homofobia en Polonia no fue una de las razones que le llevaron a marcharse, se encuentra más a gusto fuera.

“Aquí hay una sensación de receptividad. Un nivel diferente de confort psicológico”.

Marta y Kasia, que se han mudado hace poco a Berlín, donde su hijo irá a la guardería este año, tienen las razones de su decisión mucho más claras. “Definitivamente: el motivo detrás de nuestra migración es que tenemos hijos juntas", afirma Kasia.

“Cuando tienes un hijo, es duro tener que debatir qué constituye realmente una 'familia'. Somos similares a cualquier pareja heterosexual: necesitamos resolver problemas con los niños y afrontar las dificultades del día a día. Somos sus madres, las personas que les quieren y que están siempre ahí para ellos. Por eso deberíamos tener los mismos derechos que tienen las familias heterosexuales. Para que, junto con nuestros hijos, estemos protegidas", añade. Según la ley polaca, una de las dos madres es una completa extraña para su hijo y no hay forma de que pueda ser su madre de manera oficial. Esto causa inconvenientes en la vida diaria, desde asuntos académicos hasta citas médicas.

La ley polaca no considera a la persona en una relación homosexual que adopta al hijo de su pareja como su padre o su madre, porque legalmente no se pueden casar. El primer precedente en contra de esto ocurrió en junio del 2019, cuando la audiencia regional de Cracovia sí reconoció a dos mujeres polacas viviendo en el Reino Unido como las madres de una criatura registrada como ciudadana polaca.

“En Alemania tenemos esos derechos, somos bienvenidos como una familia arcoíris con tres hijos”, dice Kasia.

Kamil, Kasia y Marta son algunos de los más de 2,5 millones de polacos que viven en el extranjero. Esto, al menos según las estadísticas del Gobierno, que a la vez deja claro que ese número es solo una estimación, porque registrar el número exacto de gente viviendo y trabajando en el resto de países de la UE es imposible.

Aún más complicado es estimar cuántos emigrantes LGBTQ+ se han ido de Polonia. Ola Kaczorek, de Love Does Not Exclude, una asociación que trabaja por la igualdad matrimonial en Polonia, señala que las personas LGTBQ+ a menudo no se marchan solamente en busca de mejores empleos. “Hay una diferencia entre emigrar solo por motivos económicos, y emigrar en busca de seguridad y dignidad. En Polonia no se pueden formalizar las relaciones entre personas del mismo sexo, no hay una forma legal de abordar los delitos de odio motivados por la orientación sexual o la identidad de género”, explica.

“Las personas no quieren vivir en un país donde cada día escuchan que no son bienvenido de boca de políticos, columnistas, y periodistas. Que de alguna forma valen menos.”

El problema ha ido a peor en los últimos tiempos. En la campaña de las elecciones europeas de mayo de 2019, el partido de derecha en el poder, Ley y Justicia, dijo que las personas gais son la principal amenaza para el país. La Policía llegó incluso a arrestar a una mujer que estaba colocando carteles de la Virgen María con un halo arcoíris por "ofender los sentimientos religiosos".

Otro ejemplo de intransigencia: ese mismo mes de mayo, una activista trans, Milo Mazurkiewicz, se quitó la vida. El evento que se celebraba en su memoria, en el que se colgó la bandera del arcoíris de un puente en Varsovia, fue interrumpido por unos transeúntes agresivos que rompieron la bandera a la fuerza.

No es una sorpresa que las personas trans se enfrentan a un mayor riesgo de violencia y discriminación, según un estudio sobre la situación social de las personas LGBTQ+ en Polonia realizado entre 2015 y 2016.

“Se trata de la afirmación de las relaciones entre personas del mismo sexo, a las que decimos no, especialmente cuando concierne a nuestros hijos. ¡No toquéis a nuestros hijos!", dijo el líder de Ley y Justicia, Jarosław Kaczyński, dirigiéndose a sus simpatizantes en un mitin electoral el pasado marzo. La ONG provida Fundacja Pro-Prawo do Życia adoptó un discurso similar e impulsó la campaña “Stop Pedophilia”, en la cual reivindican que hay una relación entre la homosexualidad y la pedofilia.

Kaczyński, junto con otros políticos y activistas conservadores, condenó también la decisión del alcalde de Varsovia, Rafał Trzaskowski, de firmar la declaración LGBTQ+, un documento en el cual se comprometía a realizar pasos concretos en pos de una sociedad más igualitaria.

“La gente protestaba en contra de la declaración, pero ni sabían qué incluía. El objetivo de la declaración es simplemente proteger a la comunidad LGTBQ+ contra la discriminación”, comenta Marta.

Las palabras de Kaczyński provocaron la reacción de varios activistas. Entre ellos, un grupo de padres de niños LGBTQ+, que decidieron escribir una carta pública al líder del partido. “La presencia de personas LGBTQ+ en la sociedad han sido politizadas de una manera falsa. Se les trata como una amenaza para la sociedad. Pero nuestros hijos no son el verdadero peligro aquí, sino más bien el tipo de relato que usted persigue, Sr. Kaczyński. Lo vivimos de una manera muy dolorosa y personal”.

La carta, así como el hecho de que el alcaldeTrzaskowski la firmara, muestran que en Polonia está surgiendo una ola de activismo LGBTQ+ sin precedentes. Este año hay planeadas marchas del orgullo en 17 ciudades en Polonia. En seis de ellas, por primera vez. Según la encuesta de opinión pública de Ipsos realizada por OKO.press, la actitud general está cambiando. La encuesta reveló que el 56% de polacos está a favor de la legalización del matrimonio civil para parejas civiles del mismo sexo.

“Paradójicamente, el lenguaje negativo que usan los políticos puede generar un apoyo para nosotros. Gente que hasta ahora no había tenido una opinión está volviéndose más comprensiva, simplemente porque no están de acuerdo con lo que está ocurriendo", explica Kaczorek. “_Pero esto es también gracias al duro trabajo de muchas personas, las ONG o ciudadanos LGBTQ+ que no son activistas, pero que tienen el valor de salir del armario”.

A pesar de que las posturas están cambiando, aún queda mucho por hacer, y ni Kamil, ni Marta y Kasia están pensando en regresar a Polonia en un futuro próximo, aunque no siempre es fácil adaptarse a sus nuevos países.

“Antes éramos una minoría LGBTQ+, ahora somos una minoría polaca_”, explica Kasia. “Estamos en un país extranjero, tenemos que aprender sus leyes, entender su mentalidad”.

“Viviendo en Polonia tuve que luchar durante muchos años", dice Kamil. “Y después decidí que solo quiero disfrutar de mi vida”.

*Algunos nombres han sido modificados a petición de la persona entrevistada.


Foto de portada: ©Pixabay: Sharon McCutcheon

Translated from Looking for equality abroad: Poland's LGBTQ+ emigrants