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La nueva generación de emprendedores que sacude Polonia

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SociedadDossier Emprendimiento

Afectado primero por las ca­de­nas de producción del so­cia­lis­mo, des­pués ven­di­do al suel­do del ca­pi­ta­lis­mo, el jefe de em­pre­sa po­lo­nés no ha gozado nunca de un lugar des­ta­ca­do en el eco­sis­te­ma del país. Sin em­bar­go,  hoy en día es la joven ge­ne­ra­ción de em­pre­sa­rios la que po­dría de­vol­ver el atrac­ti­vo a Po­lo­nia. ¿Cuál es el día a día del joven emprendedor polaco?

Aun­que la cri­sis ha sa­cu­di­do fuer­te­men­te las bases del Viejo Con­ti­nen­te, casi 2 mi­llo­nes de pe­que­ñas em­pre­sas se re­gis­tra­ron en Po­lo­nia al final del año pa­sa­do. En cam­bio, según GUS (equi­va­len­te po­lo­nés del INE) las tres cuar­tas par­tes de estas em­pre­sas no so­bre­vi­vi­rán a los pró­xi­mos 5 años. ¿Son estas start-ups un medio para ace­le­rar la eco­no­mía po­lo­ne­sa o bien una bur­bu­ja que aca­ba­rá ex­plo­tan­do y dejando tras de sí bol­si­llos va­cíos y es­pe­ran­zas per­di­das? 

¿PERO QUIÉN ERES TÚ, EM­PRE­SA­RIO PO­LO­NÉS?

Según Mi­chal Juda, de Show­ro­om, la pla­ta­for­ma po­lo­ne­sa más gran­de que reúne a di­se­ña­do­res in­de­pen­dien­tes y apa­sio­na­dos por la moda, el eco­sis­te­ma po­lo­nés está pre­pa­ra­do para co­no­cer una ver­da­de­ra re­vo­lu­ción guia­da por las start-ups. "Po­lo­nia es el mejor sitio para es­ta­ble­cer­se por su cuen­ta, ha­cer­lo está muy de moda úl­ti­ma­men­te. Esto se debe sobre todo a las ge­ne­ra­cio­nes jó­ve­nes, muy em­pren­de­do­ras, ca­pa­ces de dar el paso y abier­tas a no­ve­da­des. El mer­ca­do po­lo­nés es im­por­tan­te y tiene po­ten­cial, por eso los em­pre­sa­rios pue­den triun­far aquí sin tener que in­ver­tir en el ex­tran­je­ro". Mi­chel ase­gu­ra que Sho­wroom, web que co­di­ri­ge con un amigo, Ja­siek Stasz, nació de ca­sua­li­dad, cuan­do acep­ta­ron ayu­dar a crea­do­ras de moda a ven­der sus artículos en In­ter­net. Los dos ami­gos die­ron sus pri­me­ros pasos en el ins­ti­tu­to, or­ga­ni­zan­do be­fo­re party en los tran­vías de Var­so­via. Em­pe­za­ron en enero de 2014 y sus caras ya han sido portada de la re­vis­ta Pierw­szy Mi­lion (Pri­mer mi­llón), edi­ta­da por For­bes.

Pero ¿po­de­mos creer al go­bierno cuan­do pre­sen­ta el emprendimiento como un re­me­dio para todos los males? No ne­ce­sa­ria­men­te. Según Mi­chal, la si­tua­ción está me­jo­ran­do en los úl­ti­mos años pero los pro­ce­di­mien­tos bu­ro­crá­ti­cos se man­tie­nen igual de complicados y el de­re­cho fis­cal no es fa­vo­ra­ble entre los em­pre­sa­rios. Esto vale tam­bién para la ob­ten­ción de fi­nan­cia­ción para un pro­yec­to. Desde el punto de vista de los fun­da­do­res de Zor­trax, in­ven­to­res de la im­pre­so­ra 3D -el éxito co­mer­cial del año pa­sa­do-, la reali­dad del asun­to po­lo­nés no es tan sim­ple: "Cuando se trata de fundar su propia empresa, la polonidad no facilita la tarea. Los americanos crecen en un ambiente propicio para crear y emprender: el mecenazgo y otros modos de financiación para nuevos proyectos se desarrollan rápidamente. En cambio, el comercio polonés no está aún adaptado a la realidad del comercio muncial. Pero esto es solo cuestión de tiempo: la situación mejora de año en año", expican. 

Piotr Wieleżyński, fun­da­dor desde hace ya unos meses de una em­pre­sa con Michał Gaszyński, no ha te­ni­do la misma ex­pe­rien­cia. Su em­pre­sa, Skrzyn­kę z Pola, ("Caja de campo") pro­vee fru­tas y ver­du­ras de tem­po­ra­da que vie­nen di­rec­ta­men­te de gran­jas agrí­co­las ins­ta­la­das cerca de la ca­pi­tal a los var­so­via­nos. "Sé que son mu­chos los que se que­jan de la bu­ro­cra­cia, pero para no­so­tros la crea­ción de nues­tra so­cie­dad no ha sido di­fí­cil: lo hi­ci­mos todo a tra­vés de In­ter­net. Solo hemos ido a ver a las au­to­ri­da­des 3 veces, la es­pe­ra más larga ha sido de 15 mi­nu­tos. Una fun­cio­na­ria de ZUS (un organismo del Instituto de la Seguridad Social polonés) nos ex­pli­có todo con una son­ri­sa. Es­ta­ba gra­ta­men­te sor­pren­di­do", cuen­ta Pio­trek, cuya experiencia empresarial es muy reciente. 

LA SUER­TE ESTÁ AHÍ FUERA

¿Pero a qué se pa­re­ce real­men­te la vida co­ti­dia­na de los po­lo­ne­ses que tie­nen una start-up y son sus pro­pios jefes? La res­pues­ta a esta pre­gun­ta varía mucho en fun­ción del tipo de em­pre­sa. Pio­trek, pro­pie­ta­rio de Skrzyn­ki z Pola, tra­ba­ja tam­bién en una agen­cia no gu­ber­na­men­tal. Sin em­bar­go, sabe que esas dos ac­ti­vi­da­des pue­den ser in­com­pa­ti­bles si su em­pre­sa se desa­rro­lla co­rrec­ta­men­te. "Hay po­si­bi­li­da­des de que dé como re­sul­ta­do algo bueno, por­que la opi­nión de nues­tros clien­tes ha sido muy po­si­ti­va. Sin em­bar­go, los már­ge­nes dé­bi­les en las fru­tas y ver­du­ras hacen que es­te­mos obli­ga­dos a hacer eco­no­mías de es­ca­la, y en­ton­ces el di­ne­ro tarda en lle­gar", dice. Esta ac­ti­tud se ex­pli­ca tam­bién por el hecho de que Skrzyn­ka z Pola es un pro­yec­to tanto eco­nó­mi­co como ideo­ló­gi­co. "Siem­pre me ha en­can­ta­do la buena co­mi­da", cuen­ta Pio­trek. "Más allá de mis es­tu­dios, me in­tere­sé de cerca por el tema del des­pil­fa­rro de la co­mi­da, en par­ti­cu­lar el que ocu­rre en las gran­des su­per­fi­cies. Me en­te­ré de que los su­per­mer­ca­dos te­nían acuer­dos es­pe­cia­les con los agri­cul­to­res en vir­tud de los cua­les to­ne­la­das de co­mi­da se ti­ra­ban a lo largo del pro­ce­so de pro­duc­ción. Pensé que es­ta­ría bien in­tro­du­cir un sis­te­ma que per­mi­tie­ra ase­gu­rar una re­mu­ne­ra­ción de­cen­te a los agri­cul­to­res por lo que pro­du­cían".

En Zor­trax ven las cosas de otra ma­ne­ra. Ka­ro­li­na Bołądź, jefa de pro­duc­tos, re­su­me su jor­na­da de la si­guien­te ma­ne­ra: "es­ta­mos en cre­ci­mien­to rá­pi­do, lo que im­pli­ca cam­bios per­ma­nen­tes y jor­na­das en­te­ras en el des­pa­cho". Michał, de Sho­wroom, también admite que a duras penas puede se­pa­rar su vida pri­va­da de la pro­fe­sio­nal. "Cuan­do tie­nes una em­pre­sa pro­pia, piensas en ella todo el tiem­po. No es po­si­ble ce­rrar la puer­ta del des­pa­cho y ol­vi­dar­te" con­fie­sa. Sin em­bar­go, Michał no cam­bia­ría su tra­ba­jo por otro: ha in­ten­ta­do a duras penas ser em­plea­do pero su es­pí­ri­tu emprendedor es demasiado fuerte. También para Karolina la opor­tu­ni­dad de poder cons­truir algo a par­tir de cero y según su pro­pia vi­sión me­re­ce todos los sa­cri­fi­cios. Algo que tam­bién cuen­ta es que el pro­yec­to se fi­nan­cia solo desde los pri­me­ros meses de ac­ti­vi­dad.

En­ton­ces, ¿cuál es la re­ce­ta de un start-up sa­tis­fac­to­rio a la po­lo­ne­sa? Pa­re­ce ser que la de­ter­mi­na­ción, el tra­ba­jo duro y la ca­pa­ci­dad de tras­pa­sar las ba­rre­ras bu­ro­crá­ti­cas desem­pe­ñan un papel esen­cial. "En el fondo, un pro­yec­to de em­pre­sa no. Es su pues­ta en mar­cha y aten­der a las su­ge­ren­cias de los clien­tes lo que im­por­ta" ase­gu­ra Michał. El tiem­po dirá si los jó­ve­nes em­pre­sa­rios darán la talla y si se con­ver­ti­rán en el motor de la eco­no­mía del ma­ña­na pese a las di­fi­cul­ta­des ad­mi­nis­tra­ti­vas que deben afron­tar.

Translated from Homo entrepreneur po polsku

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