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Jóvenes y ancianos: la nueva alianza de las generaciones

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Por toda Europa, se multiplican las iniciativas que acercan a jóvenes y mayores: ‘coaching’ profesional, viviendas intergeneracionales, programas para compartir aficiones y pasiones... Es como si un viento de cambio soplara sobre los lazos entre generaciones. Un panorama de proyectos innovadores que hacen saltar por los aires los estereotipos y abren la puerta a una armonía perfecta entre gente de diferentes edades. O casi.

“A veces, cuando vuelvo a la residencia después de salir de fiesta oigo: ’Onno, ¡te has levantado pronto!’. Les parece increíble que acabe de llegar a casa”, dice el joven de 27 años. Compartir un espacio común cuando los ritmos de vida son tan diferentes no es tan fácil. A pesar de todo, Onno lleva cuatro años viviendo en Humanitas, una residencia de ancianos situada en Deventer, un pueblo en el noreste de los Países Bajos. Una residencia sin igual, en la que sus 160 residentes comparten su día a día con 6 estudiantes veinteañeros. ¿El trato? A cambio de alojamiento gratuito, los jóvenes deben pasar 30 horasal mes con los ancianos y organizar una cena una vez por semana.

Beer pong et sonotone

“Inyectar vida”. Así es como Gea Sijpkes, directora de Humanitas desde 2012 y creadora del proyecto, describe el objetivo de esta inusual convivencia. Se trata de crear las condiciones para un entorno agradable, cálido y estimulante tanto para los ancianos como para los estudiantes. Cada uno vive a su ritmo pero siempre respetando las costumbres de los demás. Un equipo de profesionales asiste a los ancianos, igual que en cualquier otra residencia. Sin embargo, no es raro ver a un par de residentes jugando al ‘beer pong’, a un estudiante echando una mano a una octogenaria en silla de ruedas o a otro escuchando ensimismado el relato de guerra de un abuelo de 93 años. A veces, los estudiantes se quejan de que los ancianos ponen la televisión a todo volumen. Al revés no pasa casi nunca, ya que la mayor parte de los residentes tienen una sordera más o menos grave. Más allá de las diferencias, se crean relaciones de amistad recíprocas. Como destaca Jurriën, de 23 años: “Si te das cuenta de todo lo que puedes aprender de las personas mayores, es fácil vivir aquí. Si no, no encuentras tu sitio”.

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Hay que decir que hacer que dos generaciones convivan es una apuesta arriesgada aunquenecesaria si tenemos en cuenta las perspectivas demográficas. Según datos de la Unión Europea, en 2080 las personas de 65 años o más representarán el 29% de la población (en 2017 eran el 19,4%) y habrá el doble de mayores de 80 que ahora. Una mayor esperanza de vida combinada con bajas tasas de natalidad llevan al envejecimiento de la población, con muchas consecuencias. Sobre todo para los sistemas de protección social, en riesgo debido al aumento del gasto: pensiones, costes sanitarios, dependencia... En resumen: menos personas en edad de trabajar y más jubilados. La ‘tasa de dependencia’ tiende a aumentar y pone en tela de juicio la cuestión de la mutualización de los riesgos asociados alenvejecimiento. Así que, ¿cómo nos dividimos la cuenta?

¿Y cómo hacer para evitar un choque generacional, sobre todo entre los ‘baby boomers’ y los ‘milenials’? La creación de un espacio de encuentro, de una conexión construida sobre la solidaridad y el compartir por elección es un camino. Para permitir que los estudiantes puedan vivir sin pagar alojamiento, la Universidad de Salamanca ha lanzado un programa de residencia compartida. ¿Un compañero de piso como otro cualquiera? No del todo. La diferencia principal está en la edad de los inquilinos: uno tiene más de 60 años, el otro es estudiante y debe de tener menos de 18. A cambio de cubrir la mitad de los gastos comunesde agua, gas y electricidad, Alberto, estudiante de Traducción e Interpretación, vive en el piso de Lupe*.

“Cada uno vive a su ritmo de manera bastante autónoma. Hacemos la compra por separadopero si Lupe necesita algo un poco pesado, una botella de leche o algo así, se la traigo yo”, dice el estudiante. Un documento que recoge las obligaciones de las dos partes facilita el buen desarrollo de la experiencia. Alberto se compromete a pasar tiempo con su casera, Lupe a respetar la intimidad y el estilo de vida del joven. Una relación en el que los dos ganan. “Nos damos cuenta de que no somos tan diferentes y que dos generaciones puedenvivir perfectamente bajo el mismo techo”, explica Alberto, que parece tener muy buena relación con su compañera de piso.

Conexiones con sentido

Algunos comparten alojamiento, otros sus pasiones y aficiones. Bienvenidos a ‘Los Talentos de Alphonse’, una plataforma creada en Francia en 2016 para facilitar la transmisión de conocimientos entre generaciones. Por un lado, los más jóvenes, llamados ‘curiosos’, y por otro lado, los menos jóvenes, de apodo ‘Alfonsos’ o ‘Alfonsinas’. Desde la enseñanza de un idioma al bricolaje, pasando por la costura, pintura, música, fotografía... todo tipo de talentos están disponibles. El modelo gusta a muchos curiosos, a menudo treintañeros, atraídos por una tarifa asequible de 15 euros por hora de clase y por la promesa de un intercambio estimulante con una persona mayor apasionada o apasionante. “Mis abuelas yano están y esto me ha permitido tener una segunda yaya”, cuenta una ‘curiosa’ tras un intercambio con una ‘Alfonsina’. Además de la remuneración, los mayores ven reconocido elvalor de sus talentos gracias al intercambio intergeneracional que, según los deseos de los fundadores de esta start-up en crecimiento, fomenta la construcción de relaciones duraderas entre los participantes.

“Nos damos cuenta de que no somos tan diferentes y que dos generaciones puedenvivir perfectamente bajo el mismo techo”

Hay otros que también tienen talento para dar y regalar. La mayor parte de ellos tiene entre 25 y 30 años, provienen del Magreb, el África subsahariana, Asia o de Oriente Medio y buscan trabajo en Bélgica. En Bruselas, Lieja, Gante y Amberes, la asociación ‘Duo for a job’ ofrece a los jóvenes la posibilidad de recibir ayuda de mentores experimentados mayores de 50 años profesionales en su mismo sector. CV, carta de motivación, contactos, preparación de entrevistas... hasta dos horas semanales durante seis meses, los jóvenes encuentran el camino al empleo gracias a los mentores intergeneracionales. Y desarrollan de paso aptitudes tan importantes como la confianza en sí mismos y la autonomía. “A día dehoy, sé cómo crear mi propia red de contactos para construir mi vida profesional y social. Me siento incluso capaz de ayudar a otros recién llegados a Bélgica para que encuentren sulugar en la sociedad y en el mundo laboral. Soy una persona diferente”, explica uno de los llamados ‘mentorizados’.

Encontrar el lugar de uno aprovechándose de lo mejor de cada una de las diferentes etapasde la vida: ¿y si fuera ese el regalo escondido de las relaciones intergeneracionales?


Ilustración : © Sonia Gurrea

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Este artículo es parte de una colaboración con la Mutualité Française sobre temas relacionados con la salud en Europa. La serie se llama 'Cheers'. ¿La idea? Debatir sobre la sanidad pública de manera atractiva e interesante para los jóvenes europeos.

Translated from Jeunes et vieux : le new deal des générations

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