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Jóvenes cabreados: en las calles con Youth for Climate

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Translation by:

Jorge Cárdenas

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En enero de 2019, grupos de adolescentes en distintas ciudades europeas tomaron las calles para gritar a los cuatro vientos que su futuro estaba en juego. Más de 10 000 estudiantes de entre 15 y 18 años de edad faltaron a la escuela para asistir a las marchas pacíficas en Bruselas. Su objetivo era presionar a los políticos para que tomaran medidas ante el cambio climático. Jutta Crois, de 17 años, es una de ellos: "Estamos en un punto de no retorno". Las generaciones más jóvenes dicen estar cansadas de esperar por la acción política. "Tenemos que cambiar la política, no el clima", dice Jutta.

Es jueves. Jutta Crois debería estar en clase mordiendo el lápiz y resolviendo ecuaciones. Pero este jueves se ha dejado arrastrar a las calles de Bruselas entre un montón de coloridos chubasqueros y caras pintadas. Sostiene un cartel de cartón, le duelen los dedos por el frío pero no le importa. Emocionada por el clamor de la multitud se une a los cánticos: "¿Qué es lo que queremos? ¡Justicia climática! ¿Cuándo la queremos? ¡Ahora!".

El calentamiento global preocupa, sobretodo a los más jóvenes, ya que serán ellos los que tendrán que vivir con las consecuencias. "Está claro que algo está muy mal; y si esto es el comienzo, ¿qué pasará en el futuro?", dice Jutta con preocupación. Su generación creció con la problemática del cambio climático. "No es una campaña política, no se trata de estar a favor o en contra, son hechos", explica la joven.

"No creo que exista alguien a quien esto no le importe nada". Jutta es vegetariana y en ocasiones recoge basura de camino a la escuela. Le asombra el comportamiento de la gente a su alrededor: "¿Es tan difícil tirar esa botella, la caja de plástico o una caja de cigarrillos a la papelera? ¿o pasar 24 horas sin comer animales?". Explica que para ella, estas son pequeñas cosas que cualquiera puede hacer. "No porque sea algo pequeño significa que no se pueda convertir en algo más grande". Tal como lo ha hecho el movimiento 'Youth for Climate' ('Jóvenes por el clima').

Aquel 31 de enero Jutta se había levantado antes de que la alarma sonara. Recuerda que era una mañana con mucha niebla, como la calma después de la tormenta. No sabía qué esperar; su emoción se mezclaba con ansiedad. Resultó ser una excursión divertida, pero en su mente el viaje desde su ciudad natal Brujas hasta Bruselas significó mucho más.

El movimiento 'Jóvenes por el clima', conocido en otras ciudades europeas como ' 'Fridays for Future' ('Viernes por el futuro'), fue creado por la adolescente sueca Greta Thunberg en el verano de 2018. En Bélgica, Anuna de Wever y Kyra Gantois fueron las que tomaron la iniciativa. "Las personas siempre están buscando a un líder, a alguien con una historia convincente" explica Stephen Milder, profesor de Movimientos Sociales de la Universidad de Groninga (Países Bajos). Jutta está de acuerdo: "La idea siempre ha estado presente, solo necesitábamos ese empujón extra".

Cientos de carteles hechos a mano bailotean sobre las cabezas de la muchedumbre. Se pueden leer en ellos frases con letras torcidas que dicen "Keep it cool!" o "¿Nos salvará Noé de un segundo diluvio?".

Jutta se encuentra de pronto en medio de la multitud coreando las mismas consignas. Alrededor, los instrumentos de percusión comienzan a sonar y todo se vuelve confuso. El ritmo entra en sintonía con los latidos de su corazón y comienza a bailar y saltar, a cantar y gritar. "Esa sensación de solidaridad, de tener una meta en común... te sientes entusiasmado".

"Unos cuantos jóvenes tuvieron el valor de poner un país entero patas arriba", dice Jutta, que sabe que al final "los grandes cambios tienen que ser puestos en marcha por el gobierno, no por chicos de 17 años". Pero, para ella, lo más importante es que lo que está ocurriendo: "Ya no se puede detener. Ignorar la situación sería lo más estúpido que los políticos pueden hacer", dice.

"Este movimiento está dirigido más que nada hacia los gobiernos", dice Jan Mayrhofer, técnico de políticas de desarrollo sostenible del Foro Europeo de la Juventud, un programa que representa y defiende los intereses de más de 100 organizaciones juveniles de toda Europa.

Los críticos denuncian que los jóvenes utilizan las protestas como una oportunidad para no ir a la escuela. La ministra belga del medio ambiente, Joke Schauvliege renunció con lágrimas en los ojos tras haber declarado que el movimiento 'Jóvenes por el Clima' no era más que una 'treta' y no un grupo de jóvenes alzando la voz por sus derechos. Bart de Wever, presidente del Partido Nacionalista Flamenco, pidió a los estudiantes que volvieran a las clases y que "no crean en el apocalipsis". Jutta reacciona indignada: "Para que nos escuchen tenemos que hacer algo ilegal, de otro modo nadie nos escucharía".

"No es el tamaño de la protesta lo que la vuelve poderosa", explica el profesor Milder. "Ha habido protestas mucho más grandes que han recibido poca atención". Esta generación joven, que no puede votar y que en esencia no tiene poder en la sociedad, se verá muy afectada por el cambio climático en el futuro. De acuerdo con Milder, esto es lo que hace que el mensaje sea poderoso. "Hace que los adultos se detengan y comiencen a pensar en el mundo que les dejaremos a los más jóvenes".

El Foro Europeo de la Juventud pide un debate más crítico sobre los problemas sistemáticos detrás de las políticas contra el cambio climático. "No podemos tener un crecimiento económico ilimitado y al mismo tiempo reducir los gases de efecto invernadero", concluye Mayrhofer. Él cuestiona si el actual sistema económico es siquiera capaz de lograr un cambio verdadero, y si los sistemas democráticos pueden ofrecer un futuro sostenible para las generaciones actuales y las venideras sin tomar en cuenta sus voces. Tal vez este movimiento nos lleve a un paso más cerca de un cambio de mentalidad, necesario para tomar medidas climáticas más serias.

"Sea cual sea el castigo, iré a Bruselas de nuevo. Tal vez una, dos o tres veces, o el las que sean necesarias", dice Jutta antes de separarnos. Para ella es una lástima que se haya llegado tan lejos, que el destino del planeta dependa ahora de los habitantes más jóvenes. Sin embargo, está orgullosa de formar parte de este grupo de gran alcance. Está decidida: "No pararemos hasta que los políticos escuchen y hagan algo".

Créditos de la foto: Jutta Crois

Translated from Angry teens: On the streets with Youth for Climate

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