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El panorama musical búlgaro: "Esto sí es jazz, y no el americano"

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Elvira Fente

Cultura

Sonidos balcánicos e influencias americanas buscan su espacio en los clubes de Sofía. El panorama musical, en particular el jazz, está en una vivaz evolución, tras la oscuridad del período comunista. A continuación, un encuentro con algunos de los mejores músicos de la escena jazz-folk búlgara: Theodosii Spassov, Elitza Todorova, Stoyan Yankoulov e Anton Duchev

El kaval, la flauta mágica de Sofía

Dana CojbucTheodosii Spassov, cuarenta y siete años, pelo largo y plateado, con una actitud gentil que evoca tiempos de antaño: un músico único en su género. Tal vez su nombre no le suene a nada a mucha gente, sin embargo, en Bulgaria su cara y su nombre son muy conocidos entre el gran público. Artífice de una mezcla única en el panorama jazzístico mundial, Spassov -recién llegado de una larga gira que lo llevó desde los Balcanes hasta Suecia- supo conjugar la armonía refinada del jazz con el sonido onírico del kaval, la flauta tradicional búlgara. "Crecí con la música tradicional", cuenta en una entrevista en la Radio Nacional de Sofía.

"Fue la primera música que aprendí, incluso antes de ir a la Academia. Años después conocí el jazz de Coltrane y Miles Davis". A los 21 años, una actuación de jazz utilizando el kaval se proyectó en todos los cines búlgaros, disparando la popularidad de Spassov en su país. "¿Qué clase de música es esta?", fue la pregunta de muchos admiradores. "Esto es jazz, no del americano, sino una mezcla nueva, algo fuerte", como describe el propio músico. "Las viejas generaciones de músicos, a menudo ven el jazz como algo de procedencia americana y opinan que todas las tendencias deben forzosamente tener allí su origen. Pero el jazz es la música más democrática y abierta del mundo, para existir habla con todas las culturas y todas las tradiciones y cada una de ellas, a su vez, puede aportarle algo nuevo al jazz".

Elitsa Todorova y Stoyan Yankoulov. El ritmo que conquistó Eurovisión

E.T.Este dúo participó en la edición de Eurovisión en 2007, el popular festival europeo de la canción, con el tema Water, colocándose en el quinto puesto, el más alto conseguido para un grupo búlgaro. Este resultado les permitió alcanzar una gran popularidad, no solamente en Bulgaria. Ambos artistas proceden de la música tradicional: Stoyan es uno de los más importantes percusionistas de jazz del país y Elitsa aprendió a cantar muy pronto con su madre, una profesora de canto tradicional. "En mi juventud escuché todo tipo de música, del rock al pop, pasando por la electrónica", cuenta. "Busqué una miscelánea de mis raíces de folclore tradicional con la música contemporánea. Cuando conocí a Stoyan, él ya era una leyenda del jazz búlgaro y yo me enamoré inmediatamente, de su música y de él". Su unión dio vida a una mezcla de gran potencia rítmica y suaves melodías vocales. "El proyecto de la canción Water nació de la fusión del ritmo búlgaro con percusiones africanas y mi voz, con el deseo de crear un sonido intenso y apremiante. Un conjunto repleto de sonidos y bases musicales actuales", dice la cantante. Apunta Stoyan: "Tras haber participado en Eurovisión tuvimos finalmente la ocasión de exhibirnos con todo nuestro repertorio también fuera de Bulgaria, participando en festivales de toda Europa".

Anton Duchev trae el jazz al los clubs de la capital búlgara

"La práctica del jazz en Bulgaria no es, sin embargo, un camino de rosas". Así lo plantea el pianista búlgaro Anton Duchev. Su estilo y su formación musical son clásicos. Su padre fue uno de los compositores más importantes del país. La música forma parte de su vida desde la infancia. Hoy es un conocido pianista de jazz. Hace escasos días, festejó su quincuagésimo cumpleaños con un concierto especial en la Radio Nacional búlgara: una performance única, más importante todavía por la presencia en el escenario de amigos y colegas europeos. "No tenemos una gran tradición de jazz, durante los años de Comunismo, tocar esta música, que llegaba de América, estaba prácticamente prohibido. Pero no existían clubs que te permitieran hacerlo frente a un público", explica Duchev. "Lo más importante para los músicos de jazz es compartir el mismo concepto de la música, pero esto es imposible si solo la puedes tocar en tu casa". 

Dana Cojbuc

"Es muy importante que la UE fomente el jazz y todas las artes minoritarias"

Hoy hay democracia en Bulgaria, nadie puede prohibir que se haga jazz, pero las limitaciones prevalecen. "Al principio, en los inicios de los años noventa, se abrieron algunos clubs de jazz, pero eso duró poco. Las alternativas para sobrevivir eran dos: o abrirse a la música comercial y perder el espíritu del jazz, o echar el cierre". El jazz, como muchos otros artes, no es fácil de vender, y por ello necesita de un apoyo. "En Sofía, hoy no existe un auténtico y puro club de jazz. Existen un par de locales donde se puede escuchar jazz una o varias noches por semana, pero en ninguno de ellos suena exclusivamente el jazz", explica Duchev. Es la eterna cuestión del dinero. "Debes ser muy rico y, al mismo tiempo, un apasionado del jazz, para abrir un local sin tener que preocuparte de las ganancias". El jazz en Bulgaria no tiene una larga tradición y su mercado corre el riesgo de desaparecer. A la pregunta sobre lo que opina de la UE, no tarda en responder que "es realmente importante que la Unión Europea fomente el jazz y todas las artes minoritarias".

Translated from La scena musicale bulgara: «Questo è jazz, non quello americano»