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Brasil en la Berlinale: de raíces propias e influencias extranjeras

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En Brasil, la cuestión de la identidad está volviendo al debate público, en parte debido al giro radical a la derecha que ha supuesto el ascenso a la presidencia de Jair Bolsonaro en 2019. Con él, las viejas cicatrices parecen estar reabriéndose. Dos películas brasileñas presentadas al Festival Internacional de Cine de Berlín ponen el dedo en la llaga: revisan las raíces de las viejas y las nuevas identidades de un país multiétnico en el que viven más de 200 millones de personas.

Se enciende la proyección y aparece Josefina, mientras muele un montoncito de granos de color marrón. A continuación, coloca el líquido resultante en una pequeña taza: es café, el producto agrícola por excelencia de Brasil. Afuera está lloviendo. A lo lejos se oye el sonido de un xilófono. Josefina, una anciana de piel negra, toma un sorbo. Luego canta una canción. Canta sobre aguas divinas, templos, flores de loto.

La escena es parte del Brasil de 1899 retratado en la película Todos os mortos, que tiene lugar ocho años después de que el país hubiera alcanzado la independencia.

"Censura, fascismo, violencia extrema contra las mujeres y los negros... todo esto está volviendo. Tengo la sensación de que hemos hecho una película sobre la actualidad"

Siguiente escena: unas monjas blancas están sentadas en la sala clasicista. Ana (Carolina Bianchi) toca una sonata de música europea en el piano. Cualquier otro día, los demás la escucharían sorbiendo un café excelente de sus tazas. Pero hoy no hay café. Josefina ha muerto y ya no está para prepararlo. En el convento, las negras siguen siendo esclavas mientras sus hermanas blancas enseñan en la escuela de niñas, donde escuchan música clásica, escriben letras de canciones y leen libros. La esclavitud había sido oficialmente abolida en Brasil once años antes, pero poco o nada ha cambiado en las condiciones sociales. El color de la piel y el origen determinan la posición social. Incluso dentro de un espacio religioso, la relación entre blancas y negras sigue siendo jerárquica.

"Las mujeres viven en una sociedad muy patriarcal. El padre está a cargo, aunque esté lejos. Solo las mujeres se perdieron completamente", dice la actriz Carolina Bianchi. "Las monjas están siempre dentro del convento, oprimidas. No tienen ni esperanzas ni objetivos propios. Pero cuando llega la criada Ina, las monjas blancas se dan cuenta de que la opresión que sufren las mujeres negras tiene una dimensión completamente distinta", añade la actriz Clarissa Kiste.

En las clases de la escuela, las chicas aprenden sobre la historia de su país. Les enseñan que diez años antes Brasil se proclamó como una república, poniendo fin a la monarquía que había reinado después de la independencia de Portugal. Les enseñan también cómo ese nueva etapa podría suponer un cambio radical en el país.

Todos os mortos ofrece una perspectiva histórica de un punto de inflexión en la historia de Brasil, que contiene elementos que parecen repetirse. "En Brasil estamos viviendo en el pasado. Por el momento, no tenemos futuro. Censura, fascismo, violencia extrema contra las mujeres y los negros... todo esto está volviendo. Tengo la sensación de que hemos hecho una película sobre la actualidad", afirma Carolina Bianchi.

Otra época, 1998. Mismo lugar: São Paulo. Eso sí, antes de acabar en Brasil, en Shine your eyes pasamos un momento por la Nsuka (Nigeria), donde dos hermanos crecen bien protegidos y cuidados por sus padres. Ya de adulto, Ikenna (Chukwudi Iwuji) decide abandonar a la familia y marcharse a São Paulo. Enviado por la familia, su hermano Amadí (O. C. Ukeje) se marcha a buscarlo con la intención de traerlo de vuelta. La primera escala de Amadi es una tienda de de productos de belleza regentada por su tío en un centro comercial de São Paulo. De ahí se dirige a la universidad, donde se supone que su hermano es profesor de Estadística Cualitativa, pero no ahí no está Ikenna. Así que decide salir a la caza de otras pistas que le acerquen a él. Mientras vaga de un lugar a otro, las impresiones de la opresiva metrópoli capturan a Amadí.

El inquieto paseo por la ciudad brasileña termina siendo al mismo tiempo un encuentro con su propia historia familiar. "Mi película trata mucho sobre ser un extraño en otro mundo", explica el director, Matias Mariani. “Amadi no habla el idioma, no entiende nada".

En medio de un mundo que le es extraño es cuando mejor entiende su identidad como nigeriano. "No quise hacer explícitamente una historia típica donde un europeo llega a Brasil. Es emocionante mirar a otros grupos sociales también", continúa el director. “El camino de Amadi va desde un hipódromo hasta un club nocturno, pasando por una pequeña provincia brasileña”.

Shine your eyes es visualmente diferente de otras películas ambientadas en São Paulo. La película está rodada en formate 4:3, una decisión consciente del director para enfatizar las líneas verticales del paisaje urbano de São Paulo. La Ciudad de los Pájaros (su título original es Cidade Pássaro) combina la sensación de ser un extraño en un lugar extranjero con una profunda búsqueda de la propia identidad. "Comenzamos a trabajar en la película hace mucho tiempo. Junto con mi productor, investigué de qué países africanos provienen la mayoría de los inmigrantes. En el proceso, descubrimos que fueron muchas personas de la etnia Ibo las que emigraron a Brasil", dice Mariani.

Todos os mortos y Shine your eyes. Dos películas que se preguntan sobre la identidad y la coexistencia de personas de diferentes orígenes y oportunidades en la sociedad. Ambas con finales tristes, en los que el anhelo de una vida mejor y el avance en la sociedad siguen siendo deseos incumplidos.