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Berlusconismo, Padania, desigualdad... ¿Merece la pena festejar los 150 años de Italia?

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Argemino Barro

150 años después, Italia es una nación. Pero las celebraciones de su unificación no acarrean ni unanimidad ni alegría. Los mismos dirigentes llevan en el poder 15 años y el partido dominante coquetea con el separatismo del norte del país. ¿Por dónde pasan los desacuerdos más profundos de Italia?

El 17 de marzo de 1861, Victor Manuel II es proclamado rey de Italia. Hoy, 150 años después, la cuestión de saber si es necesario festejar la unificación italiana suscita fuertes debates. El mes pasado el Gobierno italiano decidió hacer del 17 de marzo día festivo. Los ministros de la Liga Norte votaron en contra. Otro desenlace habría sorprendido, tienendo este partido el objetivo principal de independizar Padania, el norte de Italia. Por su parte, el presidente de la organización representativa de las empresas italianas Confindustria, Emma Marcegaglia, había argumentado que, teniendo en cuenta la situación económica del país, los italianos no podían permitirse trabajar un día menos.

Le symbole de la Ligue est inspiré du guerrier Alberto da Giussano et vise à rappeler les valeurs de la Lombardie médiévale

Boicot del norte vs boicot del sur

El 150 aniversario de la creación de Italia será festejado a golpe de conciertos, conferencias y exposiciones, en casi todas las ciudades del país. Casi, porque el presidente de la provincia de Bolzano, Luis Durnwalder, del SVP (partido popular del Tirol del Sur) se negó a participar en las festividades: "Nos sentimos como una minoría austríaca y no elegimos ser parte de Italia", declaró.

Pero quienes se oponen a la fiesta no sólo viven en el Norte de Italia. Algunos movimientos independentistas se sitúan en el sur, como el caso de Comitati per le due Sicilie, un nombre que recuerda al reino de los Borbones y una organización que no duda en hablar de un siglo y medio de colonialismo norteño. Contra la unidad de Italia blanden la bandera de las Dos Sicilias. Su argumento es que la unificación, llamada Risorgimento, se hizo contra su voluntad y de manera sangrante. En general, el proceso de unificación es calificado como "revolución desde arriba", incluso a veces de "invasión ilegal", o se habla de "masacres" perpetradas en el sur de la península. Por otra parte, es sorprendente constarar que en aquella época la mayor parte de los italianos no hablaba italiano, sino dialectos o lenguas regionales que revisten una gran importancia. La difusión de la lengua italiana se hizo masivamente por televisión.

Una mayoría de italianos es favorable, pero no hay humor para festejar

Según el informe Los italianos y el Estado, el 88% de los entrevistados considera que el proceso de unificación nacional fue algo positivo o más bien positivo. Un sondeo reciente revela que la izquierda espera al 17 de marzo con más impaciencia que la derecha. Por tanto, si la mayor parte de los italianos opina que es justo celebrar la unificación italiana, el ánimo no está para fiestas. Para la socióloga Maria Grazia Ruggerini, el 17 de marzo no será un día realmente diferente de otros, incluso si es importante que sea fiesta para no ceder a las reivindicaciones de la Liga Norte. Ella prevé una fiesta crítica que dará la ocasión de reflexionar sobre los elementos del Risorgimento que a día de hoy aún no han sido plenamente asumidos. 

Cocina, familia y arraigo local

La búsqueda de independencia regional y las reticencias a la fiesta revelan que la identidad italiana todavía no es una evidencia: “A parte de las grandes fiestas y los partidos de fútbol, no me siento verdaderamente italiana”, reconoce Ilaria, una estudiante que se identifica sobre todo con Salento, una región de la Apulia. ¿Cómo se caracteriza entonces un italiano? Según Ilaria, los italianos son reconocidos por los extranjeros gracias a su forma de vestir y de hablar, y por cierta espontaneidad. Para Ilvo Diamanti, presidente fundador del instituto Demos de estudios sociológicos, se añaden cualidades como “el arte de acicalarse, los vínculos con la familia y el contexto local.” Elementos como la cultura y especialmente la cocina hacen que muchos italianos se sientan orgullosos de su país, incluso aquellos que no tienen ningún sentido de patria.

La decisión de hacer el 17 de marzo un día festivo pone en evidencia las divisiones en el seno del Gobierno. Pero estas siguen siendo mínimas en comparación a la fractura entre los partidarios de Berlusconi y sus adversarios. Durante una manifestación contra la violencia en Libia delante del parlamento el 24 de febrero, un orador llamó a los italianos a seguir el ejemplo de los revolucionarios magrebíes. Aunque, pese a una bajada del 30% en la popularidad de Berlusconi este año, una revolución italiana parece poco posible. La manifestación del 13 de febrero, que reunió a un millón de personas, sobre todo mujeres, ha recordado otra división italiana, la de género… Con el eslógan “Ahora o nunca”, los manifestantes denunciaron el machismo encarnado por el berlusconismo. Y tras la expresión bunga bunga no faltan las connotaciones.

En fin: la fractura Norte-Sur no sólo prueba el conflicto ideológico entre diferentes movimientos independentistas. También revela diferencias económicas inaceptables, lo que genera un estereotipo del norte rico y “egoísta” contra un sur pobre que actúa como “fardo” para el norte. Hoy, en un ambiente de conmemoraciones tumultuosas, una cosa es segura: si la unidad de Italia no logra la unanimidad, la riqueza regional del país no puede estar más viva, y las palabras de Massimo d’Azeglio, pronunciadas hace 150 años, no han cogido polvo: “Nosotros hicimos Italia; ahora, tenemos que hacer a los italianos.”

Este artículo fue publicado en babelmed.net, un medio online sobre el Mediterráneo en cuatro idiomas.

Foto: Ilustración ©Adrian Maganza/adrianmaganza.blogspot.com/; Lega Nord (cc) maxalari/flickr; cibo tricolore: yosoynuts/flickr

Translated from Berlusconisme, Padanie, inégalités... Faut-il fêter les 150 ans de l'Italie ?