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Treinta años de España en la UE: un aprendizaje sobre cómo vivir en un mundo global

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Sevilla

El pasado 12 de junio se cumplieron 30 años de la firma de la carta de adhesión de España a la entonces Comunidad Europea. En Cafébabel Sevilla hacemos balance de dicha pertenencia con Marycruz Arcos, directora del Centro de Documentación Europea de la Universidad de Sevilla y del Europe Direct Sevilla, punto de información de la Comisión Europea en la capital hispalense.

Entramos oficialmente el 1 de enero de 1986, aunque nuestro compromiso con el proyecto europeo, entendido éste como una especie de Plan Marshall que nunca tuvimos, se había ratificado 6 meses antes. Podríamos enumerar 30 causas por cada año vivido en la UE, entre las cuales se encuentran los 14.000 kilómetros de autovía con respecto a los 483 de la época de la movida madrileña, 10.500 embarcaciones pesqueras, o la Tarjeta Sanitaria Europea, la cual asegura asistencia gratuita médica durante una estancia temporal en cualquier país de los 27 restantes actuales que formamos la Unión.

Sin embargo ya somos 28. Ahora toca que España sea solidaria con aquellos que, como nosotros otrora, presentábamos mayor debilidad en nuestra realidad socioeconómica. En un contexto de crisis en los que los valores fundamentales se ponen en tela de juicio a propósito de la catástrofe griega, parece que el barco europeo zozobra. Preguntamos a la profesora Arcos sobre nuestro papel en la unión en la diversidad.

1)Pasos previos de una España de 40 años de Dictadura: Los días 5 y 6 de junio de 1962 se celebra en Múnich una reunión entre opositores al régimen franquista dentro del marco del IV Congreso del Movimiento Europeo, encuentro del que el NO es rotundo sujeto solo a la producción de cambios democráticos en España aunque sí se consigue una relación preferente con la CEE. ¿Cuáles son dichos cambios claves, en su opinión, para poder firmar la carta de adhesión a la CEE el 12 de junio de 1985?

Aquella reunión fue calificada por la oficialidad “el contubernio de Munich”, en una actitud hostil ante todo lo que venía de fuera. Era una posición más cercana a la autarquía de los 50 que a la incipiente apertura que llegaría en breve. La carta que en 1962 envió el ministro Castiella estaba avocada a un no rotundo, pero tuvo muchos efectos positivos tanto en la progresiva apertura del poder establecido, como en la actitud general de los españoles ante el reto europeo. Gracias a este cambio positivo llegamos a firmar el acuerdo del 70, y a partir del mismo, casi la única salida pasaba por ingresar en las CCEE (Comunidades Europeas).

2) ¿Cómo hemos afrontado en estos 30 años cambios estructurales en nuestra manera de producir, véase sector de la Industria o Agricultura en definitiva; cuáles han sido las reconversiones básicas en materia de legislación desde 1985 hasta hoy?

En estos 30 años el cambio fundamental ha sido en la perspectiva de los españoles, no sólo respecto a Europa, sino que cada vez más se va aceptando que el mundo es global, con sus aspectos negativos pero también positivos.

Desde el punto de vista legislativo, ahora más del 70% de las normas que resultan de aplicación en nuestra vida cotidiana tienen origen en normas europeas, bien un reglamento que se aplique directamente, bien sea la transposición de una directiva; pero tanto en un caso como en otro la perspectiva de la protección nacional desaparece.

3) ¿Cuáles han sido los mayores logros de Europa en España? ¿Infraestructuras? ¿Educación? ¿Libre comercio?...del amplio abanico en el que todos bebemos y formamos parte de Europa ¿Con qué 3 campos indispensables se quedaría usted?

El escenario de una España en 2015 sin la transformación que se ha producido en 30 años de participación en el proceso de integración europea sería radicalmente diferente, casi irreconocible y, probablemente más cercano a los países en vías de desarrollo.

Es cierto que el principal objetivo de todo el proceso de integración ha sido el Mercado Común, pero inteligentemente construido. Para poder disfrutar de los beneficios de esta empresa sin distorsionar sus resultados necesitamos contar con las herramientas básicas como es disponer de infraestructuras suficientes que nos permitan poner nuestros productos en el circuito y acceder a los de los otros socios. Estas herramientas también se tienen que referir a nuestro capital humano y para ello, programas como Erasmus o Leonardo han supuesto un apoyo definitivo en el cambio de paradigma, no sólo en lo que se refiere a una formación más completa y plural, sino también por lo que supone de aceptación del otro.

Con todo ello, vamos transformando el entorno y con él la sociedad que lo disfruta. A través del buen funcionamiento del Mercado Interior lograremos las “solidaridades de hecho” previstas por Robert Schuman en 1950 y una vez que veamos al otro como socio, y no como enemigo extranjero (consumidor, proveedor, etc.) habremos hecho imposibles las guerras intraeuropeas, logrando así el objetivo del lema: “la paz y el bienestar de los pueblos”.

4)Fernand Baudel explica que la historia puede dividirse en 3 movimientos: lo que se mueve rápidamente, lo que se mueve lentamente, y lo que parece no moverse en absoluto. ¿Cuáles serían estos 3 tempos según su experiencia en los 30 años de pertenencia a la UE de España?

Respecto a España se cumple a la perfección: en los primeros años, desde mediados de los 80 a mediados de los 90, todo parecía navegar con el viento a favor: los fondos que llegaban, las transformaciones que se iban produciendo, todo era nuevo y apasionante. Luego,  una vez consolidad nuestra situación y la de la propia UE con su misma creación a principios de los 90, parecía que Europa no aportaba nada nuevo. Habíamos asumido con naturalidad los cambios producidos.

Pero a  finales de los 90, con nuevos socios con los que hay que desarrollar un espacio de solidaridad, al igual que se hizo con nosotros en los 70-80 y en un contexto de crisis económica que está generando problemas graves para algunos Estados Miembros, España parece que haya dejado de ser el centro de atención de Europa. Desde mi punto de vista, esto no es más que un síntoma de normalización de nuestra posición en Europa.

5)¿Cuáles son los verdaderos retos de nuestro país en Europa y viceversa? ¿Tendemos a unos Estados Unidos de Europa?

Los retos yo los centraría en el mantenimiento de sus principios y valores. Hay que poner en práctica la premisa de la UE: “Unida en la diversidad”, pero para ello hay que gestionar la diversidad y no siempre es fácil respetar lo diferente con un importante ejercicio de solidaridad que es necesario.

¿Hacia los Estados Unidos de Europa? Parece que no es el momento. En épocas de crisis los Estados se hacen más proteccionistas, pero afortunadamente hay conquistas irreversibles y estoy convencida que, como el ave Fénix, la UE renacerá de sus cenizas.

6)Nos encontramos ante un momento de reflexión sobre la regeneración democrática de instituciones locales, regionales, nacionales y europeas ¿Qué Europa queremos y en qué España? ¿Cuál es nuestro papel en la continua construcción de una unión económica y política?

Queremos una Europa cuyos valores son la libertad, la igualdad, la democracia y el estado de derecho y España, como cualquier otro socio, no puede apostar en otra dirección. Europa es un proyecto abierto de entrada para los que están dispuestos a cumplir y hacer cumplir sus valores, pero también de salida para los que tienen objetivos distintos. No es obligatorio pertenecer a la UE.

No obstante, no podemos olvidar que la UE no es más que un contenedor, que estos valores y principios son los límites, pero que dentro de ellos, Europa será lo que queramos los europeos a pesar de que, para ello, hay que implicarse y comprometerse, y no sólo esperar que nos “obliguen desde Bruselas donde deciden por nosotros” para después criticar el resultado.

7)Los españoles nacidos en los 80 se consideran la “Eurogeneración”. ¿Qué grado de concienciación sobre proyecto europeo cree que poseen? ¿Cuál será su papel en los próximos 30 años?

Los españoles nacidos en los 80 son ya el presente, no el futuro. Para mi es un grupo especialmente significativo porque fueron mis primeros alumnos en un clima en el que hablar de Europa estaba de moda y todos afrontábamos el cambio social como un desafío apasionante. Eran los grupos más entusiastas con los que he trabajado.

Muchos de ellos, europeístas convencidos, con la dura entrada en el mercado profesional-laboral en tiempos de crisis, han echado de menos cierto grado de proteccionismo nacional. Pero estoy convencida que serán conscientes de las muchas ventajas que nos aporta estar en el entorno europeo y, como decía el antiguo presidente de Brasil Lula Da Silva, “fuera de Europa hace mucho frío” y tenemos que empeñarnos en mantener el modelo social europeo como una de nuestras conquistas irreversibles.

Seguro que en los próximos 30 años ellos serán capaces de ser los “guardianes del modelo”.