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Saillans: la utopía del pueblo sin alcalde

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En cualquier pueblo pequeño, las críticas al alcalde están a la orden del día. En Saillans, han decidido directamente cargárselo. Desde hace cinco años, el pueblo se gestiona a través de un modelo de democracia participativa. ¿Utopía o realidad?

Saillans es un pueblo de unos 1.500 habitantes del sudeste francés. Un lugar normal, salvo porque no tiene alcalde. O mejor dicho, oficialmente tiene alcalde pero en la práctica no manda demasiado. Los habitantes de Saillans están probando "una experiencia innovadora de democracia participativa local y autogestión comunitaria", como lo describe Jean-Baptiste Marine, arquitecto urbano del Ayuntamiento.

La historia comienza en 2014, cuando un grupo de ciudadanos se presentó a las elecciones municipales con una lista independiente. ¿Su objetivo? Cambiar la manera en que se gestionan los asuntos públicos. Como en todas las historias, hay un villano de turno. En este caso, se trata del anterior alcalde y, en general, de la forma de gobierno tradicional, que crea una brecha insalvable entre la administración y los ciudadanos.

Tras ganar las elecciones locales con un 56% de los sufragios, los ciudadanos de la lista independiente llegaron al poder con la ambición de cambiarlo todo. Crearon un "gobierno desde abajo", que coloca a los ciudadanos en el centro de las decisiones colectivas.

Tras cinco años de experimento, ¿cómo es la situación de este pueblo? Jean-Baptiste nos recibió en el Ayuntamiento de Saillans para contárnoslo.

Se dice que Saillans ha puesto en marcha una experiencia "innovadora de democracia participativa local y autogestión comunitaria". ¿Qué quiere decir esto?"

Significa que desde las elecciones de 2014, la estrategia operativa de la administración local se basa en tres pilares fundamentales: la colegialidad, la transparencia y la participación.

Lo primero, ¿en qué consiste la colegialidad?

Es un principio que significa que las decisiones no dependen del alcalde sino de toda la corporación municipal.

Pero en el sistema francés es obligatorio elegir un alcalde, ¿no?

Exacto. Oficialmente, tenemos uno. Pero solo porque es obligatorio. En Saillans, cada uno de los cargos electos está especializado en un tema diferente (medio ambiente, movilidad, planificación urbana, etc.), del cual es responsable. Pero los concejales siempre trabajan en equipo, al menos con un compañero de otra área. El objetivo es evitar la concentración de competencias.

Con respecto al principio de "transparencia", ¿qué habéis hecho de diferente con respecto al resto?

Nuestra intención es que los ciudadanos puedan acceder a toda la información. En la práctica, esto hizo que se triplicara el número de equipos informáticos de Saillans: creamos un sitio web y una página en Facebook, donde se actualiza constantemente toda la información de interés público. De esta manera, se puede acceder a toda la información relacionada con el trabajo del Ayuntamiento. Por supuesto, también se publica el balance de cuentas anual y los salarios de los funcionarios. Además, todos los miembros de la corporación cobran el mismo sueldo, excepto el alcalde (cuyo sueldo está fijado por el Estado).

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Jean-Baptiste Marine, urbanista del municipio de Saillans. Fotos: European Alternatives, CC Flickr

El término participación es algo atractivo que han usado muchos partidos y movimientos en Europa durante los últimos años. ¿Cómo la ponéis en práctica?

Cada decisión importante que toma la administración se comparte con los habitantes de Saillans.

¿Más concretamente?

Para cada asunto de interés público se organizan reuniones abiertas y se propone la creación de una comisión de ciudadanos que trabaja sobre el tema en cuestión. Este principio se traduce con frecuencia en la constitución de dos entidades principales: la comisión participativa y el GAP (grupo de acciones y proyectos).

¿Puede explicar el funcionamiento de estas comisiones y del GAP?

Las comisiones participativas se reúnen una vez al año para definir las principales orientaciones y estrategias que han de tomar las siete concejalías de Saillans. El encuentro es de libre acceso. Los GAP, en cambio, están compuestos por residentes y se organizan para que las propuestas de las comisiones puedan llevarse a cabo.

¿Podría dar un ejemplo?

La comisión participativa a cargo de la movilidad ha decidido que se reduzcan los espacios de aparcamiento en el pueblo y que se incrementen las zonas peatonales. De este modo, el GAP ha definido una estrategia concreta para reducir gradualmente los espacios de aparcamiento y crear nuevos a las afueras del pueblo.

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Saillans. Fotos: European Alternatives, CC Flickr

Pero Saillans no siempre se ha administrado así, ¿cómo era el modelo anterior?

La situación era diferente: había un alcalde que tomaba las decisiones por sí mismo, o a lo sumo con ayuda de algunos concejales. Es la forma tradicional de gestionar municipios. En Francia, la gente piensa que esa es la única manera de gobernar. Nuestro anterior alcalde cometió un error al gestionar un proyecto público: quería construir un supermercado cerca de la entrada del pueblo.

¿No hubiera sido algo positivo para el crecimiento del pueblo?

Según los habitantes, teniendo en cuenta las dimensiones reducidas del pueblo, el supermercado habría destruido el comercio local. Hubo fuertes protestas contra el proyecto y los ciudadanos lograron que no se iniciaran las obras.

¿Qué sucedió entonces?

Este logro nos hizo reflexionar: "¿Estamos dispuestos a aceptar un sistema en el cual el alcalde toma todas las decisiones de manera individual y nosotros solo podemos quejarnos? ¿Podemos hacer las cosas de otra manera en Saillans?" Esto dio pie a que un grupo de ciudadanos (una mezcla de jóvenes y de personas mayores que deseaban ponerse a disposición de la comunidad) se presentara a las elecciones municipales. El resto es historia: ganamos las elecciones y preparamos el terreno para el actual gobierno.

Con respecto a la "participación activa", ¿hay algún proyecto que haya tenido un éxito especial?

La creación del nuevo plan de desarrollo urbano ha sido un gran éxito. Suele ser un área muy polémica porque a menudo implica la destrucción o el nuevo uso de edificios, terrenos y aparcamientos, o bien el incremento de la densidad poblacional. Todas estas cuestiones tienen una influencia en la vida de las personas. Para avanzar en este campo, organizamos cerca de veinticinco encuentros públicos. Para mí, se trata de una de nuestras victorias más importantes.

¿Cuál era el objetivo de estos encuentros?

Escuchar lo que pensaba la población acerca de la nueva propuesta de planificación urbana. El resultado de estos encuentros fue enviado al Grupo de Administración Ciudadana, encargado de iniciar colectivamente las estrategias de acción. El grupo está integrado por 16 personas: un tercio son funcionarios electos y dos tercios ciudadanos elegidos al azar.

Todo este proceso resulta muy complicado, ¿no le parece?

Sí, pero gracias a esta dinámica colectiva, más ciudadanos que en otros municipios del país estarán de acuerdo con nuestro plan de desarrollo urbanístico. El hecho de implicar a los habitantes en este proceso hace que puedan comprender algunas de las decisiones polémicas que debe tomar un Gobierno.

¿Qué desafíos conlleva un modelo de democracia participativa como el vuestro?

Lo primero, la cantidad de tiempo que se requiere para tomar decisiones. En Saillans, tomamos cada decisión de la siguiente manera: primero buscamos un acuerdo unánime; si no se logra, basta con que nadie se oponga a la solución propuesta; y si alguien se opone, procedemos a un voto mayoritario. Por ejemplo, para la aprobación del plano urbanístico, llegamos a la tercera etapa.

¿Por qué representa un problema el voto mayoritario?

Porque el voto crea divisiones muy claras, por ejemplo, entre ancianos y jóvenes o entre personas conservadoras y progresistas. Esto puede ser perjudicial para la unidad de la comunidad. Lamento no poder estar en condiciones de respetar algunas de nuestras ambiciones iniciales ni seguir siempre un modo colegial e inteligente de decidir.

En otras palabras, el modo "participativo" no es el más fácil de implementar en la cosa pública...

No cabe duda. De hecho, hay que mencionar un segundo desafío: la energía física y mental que deben emplear los integrantes de la administración al servicio de los procesos. Hemos tenido casos en que los concejales han renunciado debido a las dificultades. Otros han estado cerca del burn out a causa de la cantidad de tiempo y dedicación que hacen falta para que un sistema de este tipo funcione.

¿Cómo ve el futuro de Saillans y del modelo participativo?

Cuando se habla de democracia participativa, a menudo pensamos que cuanto más se implican las personas, menos responsabilidad y tareas tiene la administración. Pero es exactamente lo contrario. Esta reflexión forma parte de la estrategia para nuestras próximas elecciones municipales de 2020. El desafío es encontrar la manera de crear un sistema que sea más funcional y eficaz incluso para aquellos que se implican personalmente en el gobierno local.


Esta entrevista es el fruto de una colaboración entre Cafébabel y European Alternatives. El texto es una adaptación de una entrevista de Adriana Díaz Martín-Zamorano en el marco del proyecto de European Alternatives Transeuropa Caravans. La entrevista tuvo lugar en el mes de mayo de 2019, antes de las elecciones europeas.

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Logo © Transcaravan, European Alternatives

Fotos: Transeuropa Caravans/Adriana Díaz Martín-Zamorano.

Translated from Saillans, il Comune francese che non ha un sindaco