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la promesa de la Berlinale Mateusz Kościukiewicz

'QUIERO SER LO QUE YO QUIERA SER': la promesa de la Berlinale Mateusz Kościukiewicz

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Berlín

Eu­ro­pean Shoot­ing Star 2014, Ma­teusz Kościukiei­wcz, ha sido el ros­tro de Po­lo­nia en la Ber­li­na­le desde el año 2011. A pesar de ser el actor más im­por­tan­te del cine al­ter­na­ti­vo po­la­co en la ac­tua­li­dad, Kościu­kie­wicz evita ser el foco de aten­ción y busca re­fu­gio en lu­ga­res donde 'a nadie le guste él'. Una en­tre­vis­ta.

La de Kościu­kie­wicz era una de las fil­mo­gra­fías más ricas entre las Eu­ro­pean Shoot­ing Stars. Par­ti­ci­pó en pe­lí­cu­las de Peter Green­away y An­drzej Wajda. Fue el pro­ta­go­nis­ta en el po­lé­mi­co film de Małgośka Szu­mowska, In the Name Of, que ganó el pre­mio Teddy el año pa­sa­do; en Baby Blues (2012), que re­ci­bió El Oso de Cris­tal; y en La casa de los sui­ci­das, que fue no­mi­na­da para el Teddy en 2011.

CA­FE­BA­BEL: LA MA­YO­RÍA DE TUS PE­LÍ­CU­LAS HAN SIDO, AL MENOS PARA MÍ, algo po­la­cas, con una his­to­ri­CI­DAD par­ti­cu­lar, DE­TER­MI­NA­DA ES­TÉ­TI­CA, DE­TER­MI­NA­DA BRU­TA­LI­DAD. ¿PIEN­SAS QUE ESTO ES IM­POR­TAN­TE?

Ma­teusz Kościu­kie­wicz: Po­lo­nia es un país ex­tra­ño, un país de mu­chas di­fe­ren­cias, mu­chos cli­chés y mu­chas oposi­cio­nes. Es un país muy ca­tó­li­co que ahora in­ten­ta ser más abier­to, mien­tras sigue sien­do ho­mó­fo­bo, na­cio­na­lis­ta; con un pie en Eu­ro­pa, de­seo­so de que lle­guen tiem­pos mo­der­nos y de que no le dejen atrás, y otro pie en los vie­jos tiem­pos. Mucha gente tiene la sen­sa­ción de que solía ser mejor du­ran­te el co­mu­nis­mo. Mien­tras opri­mían la cul­tu­ra real­men­te libre, aún había una red de pro­tec­ción so­cial. Evi­den­te­men­te, estas ten­sio­nes tie­nen un efec­to que vemos re­fle­ja­do en el cine po­la­co.

Es­ta­mos en un pro­ce­so de cam­bio de la so­cie­dad que aún se sien­te fas­ci­na­da por el ideal de un per­so­na­je del pe­río­do de gue­rras que sa­cri­fi­ca su vida por la na­ción. Pero hoy en día la gente joven de Po­lo­nia no quiere morir. Que­re­mos vivir. Quie­ro ser lo que yo quie­ra ser: género, ho­mo­se­xual, lo que sea.

¿EL CINE PUEDE FA­CI­LI­TAR ESTE CAM­BIO?

El cine tiene una in­fluen­cia li­mi­ta­da en la so­cie­dad. Al igual que otras for­mas de ex­pre­sión cul­tu­ra­les, como los li­bros y el tea­tro, de­pen­de de la ex­po­si­ción real, que queda res­trin­gi­da a otras capas ur­ba­nas de la so­cie­dad. Mucha gente no se abre al nuevo cine de crí­ti­ca so­cial. O por­que no quie­ren o por­que no tie­nen ac­ce­so a estos fil­mes.

Yo soy de Nowy Tomyśl, un pue­blo muy pe­que­ño, y he visto que la in­fra­es­truc­tu­ra cul­tu­ral allí aún con­ser­va la forma de los tiem­pos del co­mu­nis­mo. Su­pon­go que la si­tua­ción en la ma­yo­ría de los lu­ga­res apar­ta­dos de las gran­des ciu­da­des es pa­re­ci­da.

Como ci­neas­tas, cree­mos que mucha gente quie­re ir al cine, pero no pue­den. Pero la si­tua­ción ha ido me­jo­ran­do de forma pro­gre­si­va. Sin em­bar­go, para ser ho­nes­to, no estoy se­gu­ro de que el cine pueda cam­biar la so­cie­dad.

no obstante, in the name of jugó un papel im­por­tan­te en el de­ba­te de la ho­mo­se­xua­li­dad entre los sa­cer­do­tes de po­lo­nia.

In the Name Of fue algo real­men­te po­ten­te y am­bi­cio­so y ha sido el centro de de­ba­tes en Po­lo­nia sobre la ho­mo­se­xua­lidad y la pe­dofi­lia den­tro del clero. Qui­zás, in­clu­so fue uno de los de­to­nan­tes prin­ci­pa­les o al menos coin­ci­dió con eso, fue el co­mien­zo de los ac­tua­les de­ba­tes sobre cues­tio­nes de­gé­ne­ro.

Mu­chos de los ora­do­res en te­le­vi­sión que de­ba­ten sobre gé­ne­ro no tienen ni la más mí­ni­ma idea de lo que están ha­blan­do.

¿Pe­lí­cu­las como in the name of arro­jan una luz di­fe­ren­te sobre el tema de la ho­mo­se­xua­li­dad y el gé­ne­ro?

La his­to­ria de un sa­cer­do­te que man­tie­ne re­la­cio­nes se­xua­les pre­sen­ta­do en la reali­dad po­la­ca de una pe­que­ña aldea re­sul­tó ser algo nuevo, in­clu­so re­vo­lu­cio­na­rio. Al mismo tiem­po, es­tá­ba­mos preo­cu­pa­dos por que la pe­lí­cu­la y el tema que trata fuese algo nuevo para el resto de la so­cie­dad eu­ro­pea. 

Fue tam­bién muy con­mo­ve­dor cuan­do la gente des­cu­brió el film, gra­cias al pre­mio Teddy ade­más, y nos vie­ron como lu­cha­do­res por la li­ber­tad. Creo que el ob­je­ti­vo del cine es mos­trar a las per­so­nas más que a no­so­tros mis­mos.

Has dicho que a me­nu­do haces pa­pe­les de per­so­na­jes en con­flic­to. ¿No temes que te pon­gan la eti­que­ta de 'mas­cu­li­ni­dad en con­flic­to'? ¿fue una elec­ción cons­cien­te?

En reali­dad, uno de mis per­so­na­jes más im­por­tan­tes era un tipo di­ver­ti­do al que arres­ta­ban. El se­gun­do, en Mot­her Te­re­sa of Cats era un per­so­na­je más pro­fun­do y por el que gané el pre­mio al Mejor Actor en Kar­lovy Vary en 2010. Era un per­so­na­je sá­di­co, un hijo que ma­ta­ba a su pro­pia madre. Fue com­pli­ca­do li­diar con el personaje y con mis pro­pias emo­cio­nes tam­bién. Más tarde llegó una pe­lí­cu­la sobre una re­la­ción in­ces­tuo­sa entre un her­mano y una her­ma­na, luego la his­to­ria de un sa­cer­do­te y su aman­te ho­mo­se­xual. Pero des­pués tam­bién par­ti­ci­pé en una co­me­dia.

A me­nu­do los di­rec­to­res de cine me pro­po­nían un reto. El di­rec­tor me mues­tra como un per­so­na­je di­fí­cil, ex­tra­ño a veces, casi au­tis­ta, poé­ti­co, van­guar­dista. La co­ne­xión e iden­ti­fi­ca­ción pro­fun­da con ellos tiene a veces un efec­to de­vas­ta­dor en mí. Aun­que ahora adop­to un mé­to­do más téc­ni­co hacia mis pe­rso­na­jes el efec­to es a me­nu­do el mismo.

VEO APA­RE­CEr DOS tipos DE PER­SO­NA­JES TO­TAL­MEN­TE DI­FE­REN­TES: UNO, PRO­BLE­MÁ­TI­CO, EMO­CIO­NAL­MEN­TE TRAS­TO­rNA­DO: OTRO, SO­CIA­BLE Y MÁS FELIZ PRO­CE­DEN­TE DE LA PO­LO­NIA CO­MU­NIS­TA.

Sí. De hecho había dos tipos: uno som­brío y otro nos­tál­gi­co. En el pa­sa­do, la ins­pi­ra­ción a la hora de ac­tuar a me­nun­do me llegaba de la so­le­dad. Pero ya su­pe­ré esa fase. Ahora tengo una téc­ni­ca y no so­me­to mi psi­que ni mis emo­cio­nes a mucha pre­sión.

Los li­bros a me­nu­do me ins­pi­ran en mi tra­ba­jo. Nor­mal­men­te es di­fe­ren­te para cada papel. Soy muy prag­má­ti­co en eso. Me cen­tro en algo es­pe­cí­fi­co e in­ten­to adap­tar­lo a mi tra­ba­jo. Para In the Name Of, por ejem­plo, leí Vida y Época de Mi­chael K del sud­afri­cano J. M. Co­et­zee, ga­na­dor del Pre­mio Nobel.

En ge­ne­ral soy más ma­du­ro ahora y los di­rec­to­res me en­cuen­tran cada vez más atrac­ti­vo por­que soy más pro­fe­sio­nal. Mi pró­xi­mo pro­yec­to es el papel prin­ci­pal en un film de Jerzy Sko­li­mows­ki.

¿cómo fue tra­ba­jar con gran­des nom­bres como green­away y  Wajda?

Fue ex­tra­ño. Mien­tras tra­ba­ja­ba en Night­wat­ching de Green­away, solo le vi a cier­ta dis­tan­cia y nunca en­con­tré la opor­tu­ni­dad de ha­blar con él. Eso fue al prin­ci­pio de mi ca­rre­ra. In­ter­pre­ta­ba a un es­tu­dian­te de Rem­brandt y pasé una se­ma­na y media de ro­da­je, pero pro­ba­ble­men­te me eli­mi­na­ran al final. Nunca vi la pe­lí­cu­la. Pero me­jo­ra un poco cada año. El año pa­sa­do Wajda me dio un papel más im­por­tan­te. (risas)

nunca ter­mi­nas­te tu for­ma­ción como actor pro­fe­sio­nal. Tam­bién has dicho que para ti la es­cue­la era un es­con­di­te. ¿pero de qué te es­con­días?

Me es­con­día siem­pre: de la so­cie­dad, de los pro­ble­mas, de los estudios, del la­va­do de ce­re­bro. De todo. Las es­cue­las eran lu­ga­res si­len­cio­sos donde nadie me to­ca­ba, nadie me ha­bla­ba, a nadie le gus­ta­ba yo.

estás ca­sa­do con la di­rec­to­ra de cine Małgośka Szu­mowska. ella tam­bién ha sido de al­gu­na forma una pro­me­sa de la ber­li­na­le en los úl­ti­mos años. ¿cómo os co­no­cis­teis y cómo es tra­ba­jar con ella?

Nos co­no­ci­mos en una fies­ta y tra­ba­jar jun­tos es fan­tás­ti­co. Si tra­bajas con al­guien con quien co­nec­tas totalmente, no ne­ce­si­tas fin­gir nada, no tie­nes que ex­pli­car de­ma­sia­das cosas, ha­blar de­ma­sia­do. Solo basta mirar a los ojos del di­rec­tor que sabe más que tú y lo sabes todo. Es mucho más fácil de esa ma­ne­ra. Pue­des tra­ba­jar mucho en el tema, con­cen­trar­te aún más en el per­so­na­je. Me gusta la ma­ne­ra en que me di­ri­ge. Todo funciona bien. No dis­cu­ti­mos en el ro­da­je.

has dicho que el pa­no­ra­ma ci­ne­ma­to­grá­fi­co po­la­co está pro­gre­san­do. ¿es un es­pa­cio in­tere­san­te para ac­to­res que quie­ran hacer algo más am­bi­cio­so?

Me considero muy afortunado. Empecé a trabajar cuando el Instituto de Cine Polaco comenzó a crecer y dar fondos para proyectos cinematográficos. Ahora, los actores de mi generación tienen la oportunidad de trabajar en una gran variedad de proyectos que antes eran imposibles. Fui uno de los primeros, pero luego llegaron otros.

La mayoría son hombres. No sé por qué no aparecen más actrices jóvenes. Hay unas pocas como Aśka Kulig que actuó en Ellas y que ahora está con otros proyectos interesantes.

¿No te tienta el mundo de las celebridades polaco?

Trabajo dentro del mundo del cine alternativo. No aparezco en televisión. No voy a fiestas elegantes. Estoy muy centrado en mi vida. Tengo dos hijos. Soy un tío muy ocupado. No tengo tiempo para convertirme en una celebridad. Eso me importa una mierda.

Cafeba­bel Ber­lin cov­ers the 64. Berli­nale Film Fes­ti­val

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Translated from 'I want to be whatever I want to be': Berlinale's Darling Mateusz Kościukiewicz