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Preservando el status quo

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Default profile picture david matías

De nuevo la agricultura se sitúa en el centro de atención de las conversaciones que la Organización Mundial del Comercio (OMC) mantendrá en Hong Kong entre el 13 y el 18 de diciembre. ¿Cuánto serán capaces de transigir las partes interesadas para alcanzar un acuerdo?

Si hay un asunto que durante los últimos quince años ha dividido más a la comunidad mundial este ha sido el de los subsidios para la agricultura, de tal modo que otros asuntos relacionados con el mercado han pasado a un segundo plano. De hecho, gran parte -si no toda- del éxito de la ronda actual de la OMC dependerá de que los países en vías de desarrollo como los países industrializados alcancen un acuerdo en la cumbre de Hong Kong. ¿Por qué posturas tan divergentes cuando se trata de asuntos relacionados con la agricultura?

Divisiones en el mundo industrializado

Cuando se trata de reducir los niveles de subsidios, o facilitar el acceso de productos agrícolas al mercado, las cinco partes interesadas (Five Interested Parties, siendo estas un subgrupo formado por la UE, los Estados Unidos, India, Brasil y Australia) tienen puestas diferentes esperanzas. La UE, a menudo considerada como el bloque de países con menos grado de compromiso dentro de los países desarrollados, mantiene los niveles más altos de subsidios y cuenta a su disposición con mecanismos que impiden la entrada de ciertos productos agrícolas en el mercado Europeo de fuera de la UE. El 28 de octubre de este año, Peter Mandelson, el comisario europeo de comercio, propuso recortar los aranceles agrícolas europeos alrededor de un 46%. La verdadera novedad de la propuesta reside en el hecho de que incluso algunos de los considerados productos sensibles serian incluidos en el paquete.

Las propuestas presentadas por Mandelson han alborotado el corral de la UE y, con diferencia, Francia ha sido el más afectado, temiendo por el daño que se le va a infligir a la agricultura doméstica. Por otro lado, las propuestas han sido catalogadas de insuficientes por otros miembros dentro del grupo de los 5. Los Estados Unidos, por ejemplo, han manifestado su enfado sobre el hecho de que los recortes sugeridos pecan de cortos en comparación con su propia propuesta de recorte de aranceles, siendo estos de hasta un 90%. Del mismo modo, no parecen perder ninguna ocasión para recordarle a sus homólogos europeos que se eliminen las prácticas de distorsión de mercado para así cumplir con las reglas de la liberizacion como estipulado por la OMC. Sin embargo, los Estados Unidos han sido también criticados en relación con la ley de 2002 para la conservación del medio ambiente y los recursos naturales (2002 Farm Bill) donde se observa un incremento del 80% en los subsidios para los productores de los Estados Unidos, con un coste estimado de 184.000 millones de euros que financiarán los cuidadanos mediante el pago de impuestos.

Según el Grupo de Cairn, se han hecho importantes llamadas para la liberalización de mercados agrícolas. Este grupo -una coalición formada por 17 países productores agrícolas-, en el que se encuentran no sólo países desarrollados, sino también países en vías de desarrollo, solicita a la UE menos timidez a la hora de reformar el mercado agrícola y, de modo explícito, anima a que se sigan tomando las medidas necesarias para seguir liberando el Mercado. Australia, por ejemplo elogió el paquete de medidas presentado por Mandelson, considerado como un gesto positivo y en la dirección adecuada. Ambos países se muestran bastante escépticos sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo satisfactorio en Hong Kong en tan sólo dos semanas.

La indiferencia de los países en vías de desarrollo

Una de las principales preocupaciones de los países en vías de desarrollo sobre las conclusiones que se puedan derivar de la cumbre de Hong Kong, es la cuestión de si realmente habrá un compromiso generalizado por parte de los países desarrollados para que los productos alimenticios de los países en vías de desarrollo sean ampliamente aceptados en los mercados del primer mundo. A pesar de los recortes prometidos en las tarifas por parte de los países desarrollados, los países en vías de desarrollo no son demasiado optimistas. El ministro de comercio de Lesotho, Mpho Malie, ha criticado la lentitud de la reforma sobre la agricultura en el mundo industrializado, así como el escaso nivel de ambición de la reciente propuesta de la UE en relación con la agricultura. Del mismo modo, varios miembros de la OMC han identificado un importante vacío en la propuesta presentada por Mandelson donde el 8% de las categorías de las tarifas de la UE no será afectado por el cambio, lo que significa que las nuevas propuestas del UE para los países desarrollados no son tan espléndidas como parecían.

El asunto sobre la liberalización de los servicios es otro tema peliagudo y número uno en la agenda de la cumbre de la OMC, colocando también a los países industrializados y a aquellos en vías de desarrollo en direcciones opuestas. Los Estados Unidos y la UE, por ejemplo, están a favor de una mayor liberalización de los servicios que acompañe la apertura de mercados en aquellos países menos industrializados, mientras que estos últimos han puesto más énfasis en que se dé una apertura más drástica de los mercados agrícolas en los países desarrollados. Con la postura de Mandelson, que sostiene que no tiene otras ofertas en relación a la agricultura, parece difícil alcanzar un acuerdo.

Cualquiera que sea el resultado alcanzado en la cumbre de la OMC en Hong Kong, es probable que los países en vías de desarrollo no alcancen tanto como ellos esperaban en relación con las exportaciones de sus productos alimenticios. Este escenario basado en discusiones menoscabadas por la falta de acuerdos y la desgana hacia el compromiso parece que se mantendrá hasta finales de 2006, cuando los países esperan negociar un mutuo y razonable acuerdo en aguas menos turbulentas.

Translated from Preserving the status quo