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Polonia, a la calle por el derecho al aborto

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El 22 de octubre, el Tribunal Constitucional de Polonia asestó un golpe a los derechos de las mujeres en el país. Los jueces dictaminaron que el aborto en caso de "malformación grave e irreversible del feto" no es compatible con la Constitución. El anuncio ha provocado la ira de miles de ciudadanas y ciudadanos que desde entonces se han estado manifestando contra el Gobierno gobierno y los lideres de la Iglesia. Weronika Śmigielska, una activista que lleva años luchando por los derechos de las mujeres en su país, explica de primera mano los acontecimientos de los últimos días.

Tras varios intentos de endurecer de la ley del aborto en Polonia en 2016 y en 2018, el movimiento feminista había logrado silenciar, hasta ahora, a los grupos más conservadores del país. No así al Tribunal Constitucional de Polonia, estrechamente relacionado con el Gobierno, que ha sentenciado que es inconstitucional el derecho de abortar en caso de malformación del feto. Solo permite recurrir a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en caso de violación, de incesto o de peligro de muerte para la madre. En 2019, el 98% de los abortos legales que se realizaron en Polonia se debieron a una malformación del feto. Así que acceder a la IVE en el país, que hasta ahora ya era casi imposible, corre el riesgo de convertirse en misión imposible. El 28 de octubre ya está convocada una huelga general.

Weronika Śmigielska es una joven de Cracovia que lleva años peleando por los derechos de las mujeres, y en especial por un acceso más sencillo al aborto.

¿Puedes presentarte en pocas palabras?

Me llamo Weronika, tengo 30 años y vivo en Cracovia. Desde el 2013, he participado en diferentes iniciativas ciudadanas y feministas, y en varias ocasiones he formado parte del comité de organización de Manifa, la manifestación por los derechos de las mujeres que se celebra cada 8 de marzo en Cracovia. Y, desde el año pasado, he estado involucrada en el movimiento pro-aborto, para facilitar el acceso a la IVE en Polonia.

¿Cuál fue tu reacción cuando te enteraste de la decisión del Tribunal Constitucional?

El jueves estuve pegada a la retransmisión en directo desde el Tribunal durante cuatro o cinco horas. Hasta el último momento tenía la esperanza de que no lo hicieran, porque hasta ahora el Gobierno polaco se había estado frenando un poco frente al movimiento de las mujeres. Pero bueno, como el Tribunal está en su mayoría elegido por la coalición PiS (Ley y Justicia), ya se sabía que el hecho de que esta cuestión se presentara ante el Tribunal era un riesgo. Aun así, tenía algo de esperanza. Al final, cuando a las 15:30 anunciaron el veredicto, estaba agotada y enfadada. Pero ya sabía que íbamos a reunirnos frente a la sede del partido que está en el poder.

Ha habido proyectos de ley para endurecer el acceso al aborto en los últimos años. Y ahora, finalmente, hay un fallo del Tribunal. ¿Podrías hacer un resumen de lo que ha ocurrido en los útlimos años?

En 2016 y 2018, se presentaron sendos proyectos de ley sobre el aborto al Parlamento. Pero cada vez que aparecía en la agenda del Parlamento, nos movilizábamos. Había grandes manifestaciones y el proyecto de ley terminó en lo que llamamos la "nevera parlamentaria", es decir, en una comisión que no se reúne para debatir. Así que esperábamos que el proyecto reapareciera para manifestarnos otra vez. En 2017, un grupo de parlamentarios presentó esta cuestión al Tribunal Constitucional, preguntando si el acceso al aborto en el caso de feto dañado respetaba la Constitución. Entre tanto, hubo elecciones y un grupo de 119 diputados presentó otra vez esta cuestión ante el Tribunal. El proceso ha sido particularmente ágil, muy rápido: el Tribunal se ha reunido, votado, y no ha habido ningún proceso legislativo, ninguna opción para retirar el proyecto.

Es una decisión política, no judicial. La discusión estuvo llena de argumentos emocionales, con términos manipuladores como "bebés no nacidos", "asesinatos"... No fue una discusión sobre la ley, sobre la lógica de la Constitución. Fue algo puramente político. Al dirigirse al Tribunal Constitucional, los partidos políticos intentaban evitar la responsabilidad que implica esta decisión. Ahora pueden decir que es el Tribunal el que ha decidido y no ellos. Pretenden hacer creer que existe una barrera entre el poder judicial y el legislativo; eso no es cierto.

Weronika manif Cracovie
Weronika Śmigielska © Aleksandra Niemiec

¿Cuál es la próxima etapa tras esta decisión del Tribunal?

El veredicto del Tribunal entra en vigor en el momento en que se publique en el Boletín Oficial. Por eso, la oposición intenta presionar al Gobierno para que no se publique.

Hasta ahora, ¿los tres casos que dan derecho al aborto son incondicionales?

Los médicos y farmacéuticos pueden firman una cláusula de conciencia diciendo que realizar dicho procedimiento va contra sus creencias éticas. La ley dice que, en esos casos, el médico debe indicar otro establecimiento a la paciente. Lo que no ocurre. Había toda una región donde en ningún hospital había un solo médico sin cláusula de conciencia. Además, para obtener un aborto por causa de malformación, hay que tener exámenes prenatales y ya había problemas con esos exámenes. Los médicos tenían miedo de que los exámenes mostraran que la persona embarazada tenía derecho a la IVE.

Es importante remarcar que la construcción de este sistema judicial está basada en el hecho de que la persona embarazada nunca sufre las consecuencias judiciales. Nunca se acusa a la madre. Son los médicos y enfermeros, los que podrían ayudarles a acceder al procedimiento, quienes corren peligro. El objetivo de estas leyes es dejar a la persona embarazada totalmente sola.

Lee también: La odisea de las mujeres polacas por el derecho al aborto

¿Esta manifestación es diferente a la Marcha Negra (o "Lunes Negro") de 2018?

Creo que hay una evolución radical, la Marcha Negra fue mucho menos anticlerical. Mientras que ahora, este fin de semana mismo, hemos visto acciones alrededor de las iglesias, o dentro de las iglesias. Hay mujeres o grupos en muchas ciudades que han entrado en iglesias durante la misa para manifestarse en el interior; es un gran cambio. Antes, cuando había acciones similares, eran marginadas; ahora, hay una oleada de acciones de este tipo.

Creo que hay una evolución radical, la marcha negra fue mucho menos anticlerical. Ahora, incluso este fin de semana hubo acciones alrededor de las iglesias, o en las iglesias, hay mujeres y grupos en muchas ciudades que entraron en las iglesias durante la misa para manifestarse dentro, ya es un gran cambio. Antes, cuando teníamos acciones similares, se marginaba a esas personas; ahora hay una oleada de acciones de este tipo.

¿Hay muchos hombres entre los manifestantes?

Difícil de decir. Creo que están bastante presentes, sentimos que esta vez no se concibe como una revuelta feminista, sino contra el dominio de la Iglesia católica, y su presencia en la vida política y social. Es cierto que las mujeres están a la cabeza del movimiento. Los hombres deben aprender a no ser siempre los líderes. Pero marchan con nosotras.

¿La movilización es fuerte en Cracovia y en ciudades pequeñas?

Hace 8 años, cuando organizábamos manifestaciones en Cracovia, se juntaban personas muy educadas, de medios militantes o progresistas. Ahora vemos que las manifestaciones son verdaderamente numerosas, tanto en las pequeñas ciudades como en los pueblos. Hay lugares, por ejemplo, donde nunca se habían visto manifestaciones y ahora hay cientos de personas que salen a manifestarse. Hay pequeñas ciudades como Środa Wielkopolska, que tiene 22.000 habitantes, y donde hay manifestaciones.

En Cracovia, había mucha gente durante la Marcha Negra. Me acuerdo del cambio en abril del 2016 con otro movimiento Dziewuchy Dziewuchom (chicas para las chicas) creado tras el primer cambio en la ley antiaborto. Fue la primera gran movilización. Estaba impresionada que hubiéramos reunido 2.000 personas en Cracovia. En octubre del mismo año, en la huelga general de mujeres eran 15.000, creo. Las cifras aumentaron muy rápido.

¿Cuáles son los planes para los próximos días?

Hay un bloqueo en la ciudad en este mismo momento. La gente se reúne. Se ha anunciado poco a poco dónde reunirse para cortar el tráfico en el centro, y también en otras ciudades. El miércoles se hará la huelga general. Hay también acciones sin planificar que se realizan de manera más espontanea. Hay muchas personas que tratan de hacer visible, en las redes sociales y por todos lados, el número de la asociación Aborcja Bez Granic (aborto sin fronteras), creada en diciembre del año pasado. Es un grupo de organizaciones internacionales que ayudan a las personas que desean abortar, ya sea con medicamentos (comprar las pastillas, etc.), o con información sobre los métodos para abortar de manera quirúrgica en el extranjero. A veces también ayuda económicamente a las mujeres que lo necesitan.

¿La libertad de manifestación se está respetando?

En Cracovia, hasta hoy, no ha habido violencia por parte de la policía. En Varsovia, ya la movilización de la Policía alrededor de la casa del primer ministro ha sido incomparable con todo lo que he visto antes. Vinieron agentes de toda la regiones, creo, para no dejar pasar a los manifestantes, que eran muchos. Y, durante el fin de semana, hubo varios casos de violencia policial. Utilizaron gas lacrimógeno. También en Katowice, ayer un diputado fue atacado, lo tiraron al suelo, y lo esposaron mientras que la gente gritaba que era un diputado. Lo dejaron al cabo de un rato.

La situación y las reacciones de la Policía se vuelven cada vez más agresivas desde hace algunos meses, sobre todo después del arresto de activistas LGTB este verano. Hay un verdadero uso de la fuerza contra manifestaciones pacíficas. También está el hecho de que la gente sea arrestada sin que se sepa a dónde van, ni dónde están. Los liberan al cabo de 24 horas, y ha habido casos de violencia y de malos tratos en las comisarías.

¿Piensas que el Gobierno puede doblegarse?

No sé cómo va a resultar esto. Pero, de todas las veces, estoy segura de que esta es lo más cerca que hemos estado de cambiar al gobierno. Pero el problema para mí es que el gobierno anterior, el gobierno más liberal, tampoco quería hablar de liberalizar el aborto. Así que en realidad se trata de iniciar un nuevo debate, una nueva iniciativa en torno a estas leyes sobre el aborto... pero cómo va a afectar al gobierno en el poder y quién va a estar en el poder después de estos acontecimientos también es un misterio para nosotros.


Foto de portada: © Aleksandra Niemiec

Story by

Léa Marchal

Babélienne depuis 2018, je suis éditrice pour le magazine Cafébabel. Je suis également la rédactrice-en-chef du projet Generation Yerevan, co-créatrice du podcast Soupe à l'Union, et journaliste free lance dans les affaires européennes

Translated from Pologne : se battre pour le droit à l'avortement