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La ciencia alerta de las consecuencias de nuestra economía global

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Cada vez más políticos europeos comprenden el creciente interés de los votantes por el medio ambiente. ¿Es la ecología compatible con la política o es sólo una nueva táctica de marketing?

Hace unos treinta años, un pequeño grupo de políticos de tendencia ecologista fueron los únicos que prestaron atención a las advertencias de los científicos acerca de los peligros del calentamiento global.

Hoy, se erige en la “más seria amenaza para el futuro bienestar del mundo”, según una encuesta de opinión británica realizada por Ipsos Mori en septiembre de 2006. El antiguo vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore (con su película Una verdad incómoda), y el icono francés de la ecología, Nicolas Hulot, son figuras clave en el escenario de la ecología, mediante su contribución a la popularización del debate y la invitación a participar en el mismo.

El reportaje publicado por la revista alemana Stern en octubre pasado, en el que los expertos discutían la economía del cambio climático, provocó un cambio en las conciencias. El calentamiento global ha sido colocado en el centro de la escena política. Necesitamos más líderes, y los medios de comunicación han respondido en consecuencia.

Un debate que no sensibiliza

Las políticas medioambientales no son todavía populares. Sin embargo, el cambio en la opinión pública ha hecho que los temas ecológicos se encuentren en los principales debates públicos en toda Europa.

Por ejemplo, en la campaña presidencial francesa de 2007, el pacto ecológico de Nicolas Hulot ayudará a colocar los temas medioambientales en los primeros lugares de la agenda. Urgiendo a los candidatos a apoyar un impuesto sobre las emisiones de carbono, y solicitando la creación de un primer ministro adjunto para el desarrollo sostenible, Hulot quiere establecer un vínculo más estrecho entre ecologistas y políticos. Una encuesta de Ifop para el semanario francés Journal du Dimanche reveló que el 66% de los franceses cree que Nicolas Hulot es la voz que mejor representa las cuestiones medioambientales. El 43% de los franceses espera que se presente en 2007 como candidato a las elecciones. Ségolène Royal, la candidata socialista, y el candidato conservador Nicolas Sarkozy se suben también al carro. “Nuestro programa sobre medioambiente fue propuesto antes que el pacto ecológico del señor Hulot”, insiste Jean-Louis Bianco, el portavoz de Royal. Como principales oponentes en la campaña, los dos tratan de desviar el interés.

En Gran Bretaña, los asuntos medioambientales quedaron perdidos en la oscuridad de las elecciones generales de 2005. Ahora desempeñan un papel crucial en la carrera hacia Downing Street del conservador David Cameron. Sin embargo, en Alemania, la primera partidaria de la política ecologista, la canciller Angela Merkel, ha descafeinado su postura, concentrada en su lucha por reanimar la economía estancada del país. En las democracias de Europa oriental, las cuestiones medioambientales no se consideran aún una prioridad política. “La gente lucha todavía con unos altos índices de desempleo. Mientras, los gobiernos se preocupan de equipararse a las economías occidentales”, dice Petya Hristova, una estudiante búlgara del Instituto de Estudios Políticos de París.

Calentamiento global: ¿una fuente de hipocresía política o sincera fuerza de voluntad?

Hace 18 años, Jonathon Porrit, presidente de la Comisión para el desarrollo sostenible del gobierno británico, escribió que “sólo ante la amenaza de una catástrofe grave, se producen la necesaria cooperación internacional, la conciencia y la solidaridad”. “Los científicos están haciendo una llamada de atención”, lee Al Gore en su documental “Una verdad incómoda”. “Pero los sistemas políticos de todo el mundo no acaban de aceptarlo, pues es una verdad incómoda. No quieren aceptar que es un imperativo moral”, comenta Poritt. Los políticos están presionados para llevar adelante un cambio. Nicolas Hulot está convencido de que se ha producido una mejora en las políticas nacionales europeas.

Voces diversas

“Sólo mediante la ciencia y la tecnología será posible encontrar una respuesta al cambio climático”, señala el sociólogo británico Anthony Giddens, de acuerdo con el economista francés Jacques Attali. “Pero también es importante generar motivación”, insiste el ministro noruego Jonas Gahr Store. Sólo el comportamiento de la población cambiará al fin esta situación. “Mientras los riesgos del calentamiento global no se aclaren en la izquierda y la derecha del espectro político, la gente seguirá teniendo dudas”, dice Hulot.

Así, está en manos de los políticos de todas las tendencias movilizar la voluntad de la población. Muchos de ellos están de acuerdo con Jonathan Porrit en que “el medio ambiente no puede pasar treinta años más sometido a las modas del momento”. “Dejando de lado el mercado estratégico, si personas como Nicolas Hulot pueden ayudar a movilizar a los políticos y a la opinión pública, es una buena cosa”, dice Serge Latouche, economista y abogado. Al Gore dice la última palabra: “En democracia, la voluntad política es un recurso renovable”.

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Translated from Eco-marketing in a shrinking global economy