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'Grafitis': ¿Es Sevilla tolerante con su 'color especial'?

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Cultura

Hoy en día, hay cada vez más ciudades europeas en las que vemos cómo la ciudadanía va aceptando más el hecho de ver cómo sus calles u otros lugares públicos se han convertido en un atractivo cultural debido a los grafitis pintados por grandes artistas. Esta vez centramos nuestra atención en Sevilla y nos preguntamos si ésta es realmente pionera en el mundo del arte urbano.

El arte urbano o callejero, traducción de la expresión street art, empezó a extenderse en la década de los 90 por la mayoría de las ciudades del mundo. Entre todas ellas, Nueva York, Londres, Barcelona, Berlín o México DF, constituyen el principal grupo de ciudades mundiales de street art por excelencia. Es a partir de esa época cuando cobra mayor importancia el trabajo de un conjunto heterogéneo de artistas. Estos son pioneros en el desarrollo de un modo de expresión callejera  mediante el uso de diversas técnicas como plantillas, pósteres, pegatinas y murales entre otras. La mayoría de estos trabajos incluían un mensaje político, algo que empezó a florecer con las revueltas estudiantiles parisinas en la década de los 60.

Sin lugar a dudas, la máxima expresión del arte urbano es el grafiti, el cual integra sus elementos en lugares públicos bastante transitados con el fin de sorprender a los viandantes. Este tipo de arte callejero suele incluir un mensaje llamativo y a la vez subversivo y complicado de descifrar en muchas ocasiones. Hoy en día se interpreta como pintura abstracta en muchos casos, muy difícil de exponer en museos y galerías. Si tenemos en cuenta el grafiti clásico, éste no es una medida reivindicativa, aunque siempre va a haber artistas que plasmen en sus obras una crítica a la política o a la sociedad en la que se encuentran inmersos. Aun así, la verdadera misión del grafiti es dejarse ver, es estilo. Es en la repercusión del grafiti en Sevilla, ciudad tan arraigada a su cultura y tradiciones, en la que nos centramos.

Fue en 2004 cuando se celebró el Urban Art en Sevilla, un evento al que asistieron unos 100 artistas invitados y alrededor de unos 200 sin invitación de distintas partes del mundo. Sevilla era capital internacional de arte urbano, pero a día de hoy, ha perdido esa esencia ya que la libertad de expresión del artista se ha visto muy dificultada. Han ocupado su lugar otras ciudades españolas como es el caso de Zaragoza, que ha presentado un catálogo de espacios públicos susceptibles de ser pintados; o Madrid, que ha puesto en marcha el plan Madrid Street Art Project para incluir el grafiti dentro del urbanismo.

Cabe también destacar la función y repercusión  del arte urbano en otras ciudades europeas como es el caso Berlín. Ésta se merece el título de capital mundial del arte callejero por excelencia, no sólo por ser la cuna del East Side Gallery -una de las muestras de arte al aire libre más grandes del mundo- sino también por contar con numerosas obras de artistas muy influyentes como Blu, O Gêmeos o JR. Ellos son tres de las muchas estrellas de esta disciplina creativa que llegan de todas partes del planeta para dejar su huella en los muros de la capital alemana. Concretamente Blu es bastante conocido en Berlín por borrar uno de sus murales más emblemáticos y transformarlo en una pared totalmente negra y sin sentido.

Al trasladarnos a Sevilla y pasear por la ciudad hispalense, podemos ver cómo su lado más tradicional cargado de monumentos y calles estrechas se mezcla con el más modernista. El centro de la ciudad se transforma en una galería de arte urbano al terminar la hora comercial. A partir de ese momento los viandantes ya no se paran a contemplar los escaparates luminosos en los que se exponen las tendencias que nos trae la próxima temporada, sino las auténticas obras de arte hechas por artistas callejeros. Sin embargo, se trata de una exposición de arte que tiene los días contados debido al rechazo de comerciantes y ciudadanos. Con el fin de borrar las huellas que han dejado los artistas callejeros, los detractores contratan a empresas de limpieza especializadas en no dejar rastro de sus obras. Por ello, nos preguntamos si Sevilla es realmente una ciudad tolerante a los colores especiales.

Seleka, fundador y propietario de Delimbo Gallery, además de artista callejero sevillano, nos cuenta la situación actual en la que se encuentra el arte urbano en Sevilla. Este tipo de artistas que provienen de la calle prefiere llamar a la clase de obra que realizan mural y no grafiti, ya que la última conlleva bastantes connotaciones negativas y el lector no la concibe como una obra de arte, sino como una ilegalidad. El hecho de habernos abierto las puertas de su galería de arte urbano en pleno corazón de Sevilla, y el haber podido contar con su experiencia como artista callejero en la ciudad, ha hecho que podamos percibir este tipo de arte desde otro punto de vista desconocido por muchos hasta el momento.

Perteneciente al grupo de artistas callejeros de la década de los 90, Seleka afirma que en el periodo comprendido entre 1998 y 2006 hubo muchas zonas en la ciudad en la que se podía desarrollar el arte del grafiti sin ningún problema, ya que desde el Ayuntamiento de Sevilla había permisividad. Sin embargo, los cambios vinieron cuando empezó a gobernar en España la izquierda. Desde ese momento se puso en marcha una ley en la que sin documentación legal los artistas no podían realizar este tipo de arte callejero libremente.                                                                                                                                                       A raíz de ahí empieza a haber detenciones y los jóvenes artistas se plantean si prefieren pintar un muro que les lleve muchas horas, ser detenidos en el acto y tener consecuencias penales o reproducir una obra que les lleve el menor tiempo posible. Es entonces cuando se empiezan a adoptar otras tendencias en el mundo del grafiti más propias del norte de Europa. Se trata de grafitis poco elaborados y llevados a cabo con técnicas rápidas al no haber otra opción.                                                                                                                                                   A pesar de haber comprobado que en los tiempos que corren, Sevilla no es puntera en lo que a arte urbano se refiere, cabe mencionar el increíble espacio expositivo  que nos encontramos a orillas del río Guadalquivir. Gracias a una asociación que vela por el mantenimiento del grafiti en Sevilla -y que permanece inactiva en la actualidad por diferencias políticas- los artistas consiguieron que las autoridades les otorgaran un permiso para poder plasmar sus obras de arte allí. Se trata de un museo kilométrico del grafiti abierto los 365 días del año y accesible para todos los públicos las 24 horas del día. Para acceder a él no se necesita comprar una entrada, sólo hay que embarcarse en un viaje por el mundo del arte urbano y mantener abierta la mente para así ser capaz de descifrar lo oculto detrás de cada mural. Tan sólo hace falta tiempo y no perder de vista el más mínimo detalle.