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Energía nuclear: división en la Asamblea

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Estrasburgo

Por Pauline André Traducido por Rebeca Santamarta Estrasburgo, Consejo de Europa, Sesión plenaria de verano 2009

El pasado 25 de junio, la Asamblea del Consejo de Europa examinó dos informes que recuerdan a los gobiernos del planeta la urgencia de cambiar nuestro sistema energético.

Si el primer informe sobre las energías renovables fue adoptado por unanimidad, el segundo informe sobre energía nuclear fue sometido a debate.

Polémica en el hemiciclo. “La energía nuclear es una alternativa económica indispensable para lograr los objetivos fijados por el protocolo de Kyoto”. Esto lo afirmó el mismo jueves 25 de junio Bill Etherington (Reino Unido, Grupo socialista), autor del informe sobre “La energía nuclear y el desarrollo sostenible”. Pero éste, juzgado demasiado pro-nuclear por algunos parlamentarios, no cuenta con el apoyo de la unanimidad. Casi un tercio insiste en el principal problema de este tipo de energía: los residuos radioactivos. Peligrosos para la salud y contaminantes, no son reutilizables, ni reciclables con los medios técnicos y económicos actuales “¿Cuál es el interés de este tipo de energía?” pregunta una parlamentaria suiza del grupo socialista. “Esto supone a cambiar las emisiones de CO2 por basura nuclear. Encontremos primero una solución a este problema antes de apoyar este tipo de energía” insistió antes de llamar a la Asamblea a votar en contra del informe. El auditorio aplaudió su intervención.

Pero la mayoría de los parlamentarios están convencidos de la utilidad de la energía nuclear. Especialmente frente a la urgencia de parar el consumo de las energías fósiles (el petróleo, el carbón y el gas) a fin de reducir las emisiones de gas de efecto invernadero. Las energías renovables son una solución ineludible pero insuficiente para oponerse a la subida de las temperaturas. Se trata de combinar diferentes fuentes en lo que los especialistas llaman el “ramo energético” Pero ¿en qué proporciones? Esta es la pregunta. Conscientes del gran desafío que representan los residuos radiactivos, los parlamentarios favorables al informe preconizan la inmersión masiva en los reactores llamados de 4ª generación que remplazarían los reactores de tipo EPR de 3ª generación y que, siendo eficaces, permitirían reducir la cantidad y la radiotoxicidad de los residuos. Un parlamentario italiano defiende este nuevo tipo de reactor: “Las energías renovables no cubrirán nunca más de un tercio o de un cuarto de nuestras necesidades. Es por esto que Italia ha elegido optar por la energía nuclear y las centrales de nueva generación. Así no volveremos a ser prisioneros de los que tienen el grifo”.

La nuclear, una energía complementaria

Pero el reactor de 4ª generación sigue siendo un prototipo. Según el Comisariado de la Energía Atómica (CEA) habrá que esperar al año 2040, como muy pronto, para que sea operacional. Pero la energía nuclear no es una energía renovable, está encaminada a agotarse como las energías fósiles. De aquí a la década de 2050, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) prevé una baja considerable de la producción de uranio. El reactor de 4ª generación llegará demasiado tarde para evitar el declive de la energía nuclear. Este punto no ha sido evocada por los parlamentarios que siguen convencidos en su mayoría de que la energía nuclear es una solución que debe ser contemplada por todos.

El debate se mantiene sobre el interés y el impacto a largo plazo de este tipo de energía. La nuclear podrá, quizás responder a nuestras necesidades emitiendo menos CO2 y esto tiene un coste menor que las energías fósiles. Pero cuando el uranio comience a faltarnos ¿cómo remplazaremos esta energía y qué será de los residuos producidos durantes todos estos años? Hill Etherington reconoce en su informe que la energía nuclear no es más que una solución temporal, válida para “un corto lapso de tiempo, cuarenta años como mucho”.

A las 18:30 horas la Asamblea decidió. Adoptando el informe con 47 votos a favor y 11 en contra, anima a los gobiernos a desarrollar esta energía. En Francia, la energía nuclear representa ya el 76,9% de la electricidad consumida en 2008, según el estudio Elecnuc realizado por el Comisariado para la Energía Atómica, el país galo ostenta el récord mundial en número de reactores por habitante (58 reactores para 64 millones de Franceses en 2008, según la Autoridad de Seguridad Nacional). Francia se encuentra igualmente entre los países que emiten la menor cantidad de CO2. La energía nuclear permite en ocasiones frenar las emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2050. Pero sigue sin haber solución para el problema de los residuos ni una visión a largo plazo. Un parche.

(Foto: flickr/Pil)