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COP26: si no hacemos nada, somos cómplices

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Default profile picture Cristina López

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La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) está a la vuelta de la esquina y los personajes más importantes de la esfera política han ido compartiendo sus mensajes al respecto. Personajes como la reina Isabel de Inglaterra, que ha señalado lo decepcionada que se siente por la inacción de los políticos, o Greta Thunberg, que ha mostrado su apoyo y solidaridad con quienes se encuentran en la primera línea de la guerra contra la crisis climática. En este artículo, Bibbi Abruzzini y el activista Mario Alvarado explican por qué el cambio climático es una de las mayores amenazas contra la dignidad del planeta y los derechos humanos de nuestra generación y por qué somos cómplices de todo esto si no hacemos nada.

Parece que la expresión «sin precedentes» va a ser la que mejor describa los sucesos climáticos extremos de 2021. De Bélgica a la India, los incendios descontrolados y las lluvias monzónicas han afectado a la flora, la fauna y la población. Pero lo cierto es que, desde los movimientos juveniles en contra del cambio climático hasta los científicos activistas que van con pancartas a las manifestaciones y «las maratones online en defensa de los derechos de la Tierra», las protestas a favor del planeta no han dejado de surgir. Ahora que los líderes mundiales se preparan para asistir a la COP26 en Glasgow, el siguiente mensaje debería sonar alto y claro:

El cambio climático es una de las mayores amenazas contra la dignidad del planeta y los derechos humanos de nuestra generación.

«No vamos a dejar que se vayan de rositas llenándose la boca con lo que van a hacer, pero sin hacer absolutamente nada», le decía Greta a una multitud de personas que compartían sus temores sobre la posibilidad de que la COP26 se quedara al final en agua de borrajas. Mientras tanto, no dejaban de organizarse otros mítines en varios continentes, en más de 500 países, incluyendo Uganda, Bangladesh, la India o Alemania. Y con razón. Los desastres naturales no han dejado de quintuplicarse por culpa del cambio climático. A pesar de que en algunos casos los sistemas de alerta temprana han ayudado a salvar vidas, somos testigos de las devastadoras consecuencias que este fenómeno está teniendo en nuestro sustento, nuestras viviendas, nuestros ecosistemas, nuestra herencia cultural y un sinfín de cosas más.

«Hay que dejar de negar la existencia del cambio climático y la crisis ecológica», señala el activista Mario Alvarado. Afincado en México, Mario forma parte del Colectivo por los Derechos Climáticos y es el cabecilla de la campaña «¡No toques mis derechos, no toques mi planeta!», que consiste en una maratón de vídeos durante 24 horas que comenzará el 5 de noviembre.

«Me uní a la maratón de vídeos porque los políticos del mundo no hacen nada respecto al cambio climático, y si nosotros tampoco hacemos nada, eso supone ser cómplices de esta situación», señala Mario.

El Colectivo por los Derechos Climáticos está trabajando en fortalecer los movimientos a favor de los derechos humanos y del planeta a través de una serie de movilizaciones online y offline. Por ejemplo, la maratón de vídeos se creó con el objetivo de asegurar un espacio para que todas las personas, y no solo los líderes con traje y corbata, pudieran dar su testimonio acerca de la crisis climática y les pidieran a los políticos que tomaran cartas en el asunto para proteger nuestros derechos. Activistas como la capitana de barco Carola Rackete o Marinel Ubaldo, que se encargó de organizar la primera huelga de jóvenes a favor del planeta en Filipinas, ya están compartiendo sus vídeos y exigiendo un cambio drástico para proteger nuestros derechos.

Climate Change inactivity
«Me uní a la maratón de vídeos porque los políticos mundiales no hacen nada respecto al cambio climático, y si nosotros tampoco hacemos nada, eso supone ser cómplices de esta situación». Fotografía de Ioanna Gimnopoulou

Saquemos a la palestra el tema del cambio climático como un problema para los derechos humanos

La relación entre el cambio climático y los derechos humanos a veces queda difuminada por otro tipo de discursos, pero, para los activistas, la conexión entre ambas realidades está bien clara.

«La crisis climática ya está haciendo mella en nuestras vidas. Los gobernantes no solo tienen la responsabilidad moral de atajar este problema sino que también tienen obligaciones legales, pues su deber es proteger nuestros derechos», declara Chiara Liguori, asesora de política en Amnistía Internacional. «Aunque yo soy una de las afortunadas que no ha perdido su casa o su vida por las consecuencias climáticas, por solidaridad debo alzar la voz y defender los derechos de todos aquellos que se han visto más afectados y de las generaciones más jóvenes como mi hija de cuatro años».

Actualmente, Chiara Liguori se centra en los derechos humanos y medioambientales. En concreto, en cómo los derechos humanos pueden apoyar y fortalecer la lucha en defensa de los derechos de la Tierra. Desde los incendios descontrolados en Grecia hasta las inundaciones que azotaron el norte de Alemania en verano, estamos siendo cada vez más expuestos a las «historias humanas» que se esconden tras el cambio climático.

Un informe ha demostrado cómo el cambio climático propició que las inundaciones de julio, que acabaron con la vida de más de 200 personas en Bélgica y Alemania, fueran todavía más devastadoras. Los que vivimos en las zonas rurales de Bélgica fuimos testigos de primera mano de cómo las lluvias torrenciales arrasaron con casas, vehículos y vidas. Los vecinos aunaron fuerzas para ayudar a las comunidades afectadas, pero las consecuencias de esta catástrofe aún se notan en toda la región.

La gente ha perdido sus ingresos, sus casas y su «seguridad».

Acabemos con la inacción climática

«No pierdan más el tiempo haciendo promesas rotas y dando soluciones falsas. Dejen de jugar con nuestras vidas y nuestro futuro. Necesitamos una reducción de las emisiones real. Necesitamos que respeten los derechos humanos en la acción contra el cambio climático y que den apoyo financiero a la gente que vive en países pobres», dice Chiara Liguori.

Asimismo, Payal Parekh, activista climática internacional, científica del Instituto Tecnológico de Massachussets y antigua directora mundial de 350.org, quiere que el «sonido de la justicia» resuene en todo el mundo. A lo largo de los años, esta mujer se ha servido de campañas online y de acción directa para protestar contra las amenazas medioambientales como el oleoducto de Keystone en Estados Unidos o la minería del carbón en India y exigir una desmantelación total del sector de los combustibles fósiles.

Afincada en Suiza, cuenta cómo en su India natal, a pesar del gran potencial que existe para servirse de las energías renovables, las desigualdades económicas junto con el escaso espacio democrático hicieron muy difícil la lucha contra la minería del carbón, la expansión de las plantas de carbón y otras prácticas destructivas para el medioambiente. Y todo esto, literalmente, solo es la punta del iceberg.

«La crisis climática hace todavía más graves las desigualdades que ya existen y, además, tiene consecuencias devastadoras en muchos de nuestros derechos, como el derecho a nuestro sustento o a disfrutar de aire limpio», explica Parekh. «Me metí en esto [en la maratón] porque ya es hora de escuchar a todos los que han permanecido en silencio, sobre todo aquellos que están en primera línea. No habrá solución para la crisis climática a menos que también se protejan los derechos humanos».

La crisis climática se ha convertido en el epicentro de una batalla gigantesca en defensa del medioambiente, la salud pública y los derechos humanos. Sin embargo, luchar por los derechos del planeta sigue siendo arriesgado. Informes recientes de Forus demuestran que los activistas medioambientales son los que más se la juegan en cuanto al acceso y la protección de su espacio cívico. Asimismo, la ONG Global Witness sacó a la luz que el año en el que murieron más activistas medioambientales en el mundo fue 2020.

Aprovecha que los líderes mundiales y la «comunidad climática» se reúnen en la COP26 para que se escuche tu voz. Comparte tu mensaje. Haz que las iniciativas locales o nacionales se den a conocer y puedan hacer que más gente se involucre en esto.


Para obtener más información sobre la maratón de vídeos, pulsa aquí. Este artículo fue redactado por Bibbi Abruzzini, coordinadora de las campañas en Forus, con la ayuda de la directora de Forus, Sarah Strack, y Mario Alvarado, activista climático y encargado de las campañas digitales a nivel regional en Amnesty Americas. Lee las últimas peticiones a nivel social para tener un futuro más económicamente sostenible y justo con el planeta aquí.

Translated from COP26: inaction is complicity